¡Bienvenidos!
Sabido es que en muchas ocasiones, los escritores necesitamos aislarnos del mundo; rodearnos de silencio y de quietud. Para un escritor amateur como yo, que va arañando el escaso tiempo del que dispone y no siempre con circunstancias favorables, escribir, a veces resulta complicado. Por ello, esta fotografía emula mi anhelo. Quietud, silencio, calidez, sosiego, soledad. Nada mejor que un bosque ausente de sonidos. Esto ocurre cuando nieva...
La Luz del candil delataba la actividad en la cabaña. Escuché el sonido del apasionado tecleo de una máquina de escribir. Anduve sigilosamente y cobijado por las sombras, pero el crujido de la nieve delató mis diminutas pisadas.
Con una mano limpié la nieve de los cristales, mientras sujetaba con la otra un viejo libro. Y miré hacia el interior. El chirrido de la puerta me alertó, y al girarme vi que una sombra se abalanzaba sobre mí y cogiéndome con firmeza me llevó en volandas hasta La Luz.
—Ehhhhh—grité asustado, pero indignado Y me soltó.
Simultáneamente me giré al escuchar detrás de mi un fuerte chasquido proveniente del frondoso bosque. La nieve acumulada en las ramas de los abetos, fue sacudida por un ser oscuro y harapiento que corría desesperadamente hacia la casa. Dí un traspiés y viendo que ya estaba dentro de la cabaña, suspiré aliviado; ¡había conseguido cruzar el umbral luminoso!
Drástica, la puerta, se cerró de inmediato tras mis pasos. Y el Halo de los Sucesos, selló la puerta.
La voz socarrona de Diptongo, el escritor, resonó en la estancia:
—Duende..., ¡pillastre! Te has adelantado a la bruja.
—Temí no conseguirlo.
—Ojo, que aún anda fuer merodeando…¡Menudo susto me has dado!
—Toma el libro —dije—mientras de puntillas, alcancé con cierta dificultad sobre la mesa, aquel
antiguo compendio de hechizos y conjuros.
—Te has ganado una taza de chocolate caliente. ¡Estoy muy contento!
Brrrr…
—Me vendrá bien —dije frotándome las manos para desentumecerlas.Estoy cansado. Ha sido difícil.
—Cierto. Pero lo has recuperado. Pues no creía que…
—Tengo mucho frío…—dije mientras un escalofrío recorría mi espalda—.
Cogí la taza que me ofrecía mi amigo, el gruíter y miré con cierto temor hacia la ventana, donde el rostro iracundo de la bruja Brasas, se aplastaba con ímpetu contra el cristal de la ventana. El odio de su mirada me hacía estremecer y me quitaba el aliento. Sus estridentes alaridos de rabia rompieron el silencio de la noche, hasta que apareció la Dama de las Nieves y conjuró al silencio. Y la dejó muda hasta que llegara la primavera. La miré de nuevo, pero mas tranquilo, puesto que ya estaba a salvo y corrí las cortinas para no ver su fea expresión; y suspiré aliviado. Ella ya no podría entrar en la cabaña de las musas. Ya no podría quebrar el silencio. Ya no podría quemar los valiosos libros que allí se guardaban…
Aquella noche por fin dormí tranquilo, arrullado por el mágico y recurrente sonido del tecleo...
************************
Escribir una novela me resulta muy grato, pero difícil de congeniar con las vicisitudes que la vida me pone en el camino. Acabar y revisar mi última novela me está demandando mas tiempo y esfuerzo del que tenía previsto y por ello he ido espaciando las entradas al blog. La confirmación de los datos de la documentación consultada, la creación de algunos personajes, la verosimilitud de la trama y la revisión de las palabras adecuadas y los tiempos verbales, me han supuesto un plus, en este caso. Suerte que la música siempre ameniza, inspira y me acompaña en esta aventura que es escribir… Tengo muchas ganas de acabar la novela y anunciaros por fin el título y una aproximada fecha de lanzamiento.
Dicho esto, mi debut en las redes me ha desbordado en algunos momentos, a pesar de que intento adjudicar un tiempo fijo para ello. Por otra parte hace unos días que formo parte de la Asociacion de Escritores Amateur y mi libro de relatos está de gira nacional por España, lo cual me ha exigido mas dedicación y tiempo. ¡Estoy entusiasmada con esta nueva oportunidad! Si queréis visitar la página: www.asociacionescritoresamateur.com
Y si os apetece seguir mi trayectoria en Instagram, os recuerdo mi página: @florasmithbcn Gracias.
Si os gusta escribir o estáis pensando en hacer algún taller de escritura, os invito a que visitéis la página www.auladeescritores.com. un lugar confortable donde podéis compartir ideas, palabras y fantasía y aprender nuevas técnicas para escribir mejor, respetando vuestro estilo.
Os dejo con un vídeo de fantasía que se acompaña de una bonita melodía.
¡Hasta la próxima entrada!
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domingo, 3 de marzo de 2019
sábado, 13 de octubre de 2018
Y Narciso cayó al agua...
¡Bienvenidos a esta nueva entrada!
Ha sido un largo paréntesis sin escribir en el blog. He tenido que aparcarme un tiempo para lidiar con asuntos propios y para escribir, pues estoy acabando mi última novela. No doy abasto. Y además caí en las redes… ¡Nunca lo hubiera imaginado! Cuando no es el teléfono, es contestar los mensajes de Facebook, y cuando no, Instagram o el mail. ¡Hasta aquí he llegado! ¡No puede ser!
Aparte de la época estival, que propicia estos parones veraniegos, las redes nos enredan —valga la redundancia— y nos comprometen, porque hay que contestar, —por interés y por cortesía—. Pero tras esta época frenética y novedosa en que he debutado en ellas, he llegado a la conclusión de que tengo que administrar un tiempo determinado para estos asuntos sociales y publicitarios. Se hace necesario que administre mi tiempo de otra manera. Por salud mental, familiar y social.
Estos medios tecnológicos son estupendos, magníficos para relacionarnos y saber de los demás e intercambiar opiniones y compartir afinidades; también para dar a conocer nuestros proyectos, pero como diría mi abuela, al final nos sorben el seso. Y aún mas. Los ojos. La mirada. El pensamiento.
He descubierto tras utilizarlos, que mucha gente vive de las imágenes, como las abuelas que van a la peluquería y solo pasan las hojas para ver las fotos y no leen. En ellas lo entiendo, pues tienen deficiencias visuales y solo miran. Pero…. ¿y los jóvenes y de mediana edad? Apenas leen. Ni ha dado tiempo a que acabara de colgar algún post con parrafada incluida, y ya tengo varios me gusta. ¡No les da tiempo de leerlos! Valoran la imagen. Lo que miran: fotos, stickers , gifs y vídeos. Los clics son compulsivos. A mi también me ha pasado. Afortunadamente también se cuelan en las redes escritores, poetas y artistas, agencias de viajes y páginas de naturaleza y ecología, de manualidades. Y así se hace mas ameno. Y también mas adictivo…¡¡Allí encontramos todo lo que queremos.!!
He descubierto tras utilizarlos, que mucha gente vive de las imágenes, como las abuelas que van a la peluquería y solo pasan las hojas para ver las fotos y no leen. En ellas lo entiendo, pues tienen deficiencias visuales y solo miran. Pero…. ¿y los jóvenes y de mediana edad? Apenas leen. Ni ha dado tiempo a que acabara de colgar algún post con parrafada incluida, y ya tengo varios me gusta. ¡No les da tiempo de leerlos! Valoran la imagen. Lo que miran: fotos, stickers , gifs y vídeos. Los clics son compulsivos. A mi también me ha pasado. Afortunadamente también se cuelan en las redes escritores, poetas y artistas, agencias de viajes y páginas de naturaleza y ecología, de manualidades. Y así se hace mas ameno. Y también mas adictivo…¡¡Allí encontramos todo lo que queremos.!!
Me preocupa profundamente que en las nuevas generaciones hay grupos numerosos de jóvenes y no tan jóvenes, que parece que solo están pendientes de acumular seguidores, y conseguir me gustas. Su interés principal es hacer movimientos repetitivos , fotos enseñando la lengua, o parte de su cuerpo, haciendo muecas para acumular todas —las Kas— que puedan para destacar en el ranking de seguidores. Eso es vital. No hay vida mas allá de los seguidores. No tener muchísimos seguidores supone un fracaso social y personal.
En mi reciente debut en Instagram, hace unos meses, me he quedado estupefacta de encontrar páginas en las que solo hay fotos-fotos- fotos -fotos -fotos, del cuerpo serrano. Y está bien. Hay mucha gente guapa por el mundo y es agradecido mirar un cuerpo hermoso. ¡¿Y que más?!… Porque sería bueno que hubiera algo mas. Entiendo que los que son modelos tengan la casa, la Oficina, y todas sus páginas virtuales empapeladas con sus fotos, pues viven de ello.
Pero la gente joven que esta estudiando -o no-, que dedique la mayor parte de su tiempo libre a confeccionar estos looks, para obtener el selfy mas fashion para obtener miles de me gustas, sin mas motivación que esa, me parece incluso peligroso. O que algún ministro/a, esté en el congreso jugando o mirando una pantalla, en vez de atender, ya es el colmo.

La recompensa constante—ante ningún esfuerzo mas, que el de buscar el tiempo necesario y el escenario idóneo para hacer la foto—, para recibir una aprobación continua, y una demanda de atención continuada las veinticuatro horas, probablemente modularán una baja tolerancia al fracaso.
Regalarse los oídos —o en este caso los ojos—, ante tanto corazón y ante tantos likes4likes difícilmente proporcionará elementos de contraste y de maduración en estos jóvenes que quizás no toleren o no encajen los — ya no me gustas, —o—, no voy a estar pendiente de ti todo el día.
Es fácil acostumbrarse a que la gente se vuelva adicta a tí y a tus cosas. Pero puede alimentar una falsa autoestima. Si uno necesita de la aprobación constante de los demás para sentirse bien, —y con el agravante de que es solo imagen lo que muestras— me parece que si es el único, no es un buen camino.

Puede ocurrir que cualquier circunstancia ajena, fortuita o accidental rompa el efecto espejo. Incluso una gota de agua, interrumpirá esa contemplación y moda fashion y las ondas distorsionarán esas fotos que hacemos o contemplamos con una asiduidad enfermiza.
¿Como afrontarán la distorsión de su imagen estas nuevas generaciones, con la evolución y el desgaste de la edad o con las modificaciones naturales, como pueden ser el embarazo y la lactancia si solo han centrado si interés en una figura perfecta?
Preferiría pensar que bien, pero podría resultar ser una fuente de dificultades y frustraciones. Los educadores, padres y maestros no deberían perderlo de vista. Y esto lo comento expresamente porque me quedé pasmada escuchando la conversación de unas jóvenes adolescentes: completo rechazo a la maternidad y a la lactancia, porque —como decían— es un rollo y un pestiño lo gorda y deformada que se pone una. Que se embarace otra por mí, fue la joven mas contundente, pues no se refería a ningún problema de fertilidad, sino por una cuestión meramente estética. Tengo en cuenta que eran adolescentes —que es un parámetro a tener en cuenta—, pero da que pensar.
En estos meses también he observado las fotos, escenas y vídeos que se cuelgan y que me llevó a reflexionar sobre la intimidad que se comparte en las redes. Encuentro muy desafortunado el que se comparta casi todo en las redes. ¡Todo no, por favor! Cada uno tiene su intimidad, sus momentos, su privacidad. Se desvelan así datos, vivencias, relaciones, estados de ánimo y otras cosas que no deberían de concernir a esos "amigos", que no son tal. Y que si lo son, además lo está "mirando" mucha mas gente de la que no tenemos cons-ciencia.
Aquí también quiero hacer una mención especial. Encuentro una perversión de la palabra amigo en las redes. Afortunadamente, se va distinguiendo con la palabra "seguidores"… Amigo no es cualquiera que ha visto una foto y le gusta. La palabra conocido, está en desuso. Conocer " de vista", conocemos a mucha gente. Pero un amigo es algo más. Y buenos amigos solemos tener pocos. Tenemos seguidores, contactos y afinidades. Conocidos. Colaboradores. Compañeros. Amigos. Familia. Y cada cual tiene en valor, un espacio y unas necesidades; un tiempo de dedicación diferente… También es cierto, que las redes han proporcionado contactos que luego han acabado en una buena amistad. Cada cual saque sus conjeturas.
El tiempo de dedicación…. Un handicap. Precisamente, justo he comenzado un proceso de racionalización y de organización del tiempo que dedico a cada una de las redes con las que me relaciono… ¡Que distorsion social y familiar! ¡Vale la pena reorganizarse y reencontrar esas miradas de nuevo! Estaban ahí..., pero estamos tan distraídos mirando la pantalla del móvil, que no nos damos cuenta...
Encontráis que falta algo al lado de la taza de la imagen? El móvil, por supuesto. No está.
¡Fuera móviles en la mesa mientras comemos! No interrumpamos la atención que prestamos cuando estamos hablando con alguien in situ…cara a cara. Es lamentable que la influencia de las redes nos interrumpa continuamente con nuevos mensajes y posts. Porque nosotros lo permitimos. Porque nos dejamos llevar por la compulsividad de contestar la llamada o el aviso del tweet, el Fb o instagram. ¡Fuera móviles de la mesilla de noche en la habitación! Fuera zumbidos. No es saludable, ni orgánica ni mentalmente. La calidad de la relación que establecemos con los demás es esencial. Y el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos también.
El silencio es importante. Nos ayuda a relajarnos, a reflexionar. Existen estudios que dicen que el cerebro necesita un mínimo de silencio cada día. Dosificar el uso del móvil y la dependencia que tenemos de esta maravilla de la tecnología es muy aconsejable. Disminuir el estrés que nos impone el frenesí y el estrés de la vida cotidiana, saturando los pocos momentos en que no estamos pendientes de algo, es ínfimo. Necesitamos un ratito de silencio, de ocio, de no hacer nada. Silencio.
La inmediatez en las repuestas telefónicas, los wtsps, audios, tweets, Faecbook e Instagram, se ha convertido en una frenética actividad que tiraniza nuestra vida cotidiana. Secuestran nuestra atención y nuestro bienestar. Desbancan al confort……¿Seguro?
¡¡Mentira!! Precisamente su peligrosidad está en que aprendemos a sentirnos confortables en este bullicio y frenesí compulsivo. Precisamente — el disconfort— llega cuando no tenemos el teléfono a mano, cuando no nos llaman, cuando no tenemos ese contacto virtual habitual. Es entonces cuando nos ponemos ansiosos y nos sentimos vacíos. Nos falta algo. Desorientados ¡¡No podemos hacer nada!! ¿Es esto normal? No.
¡¡Mentira!! Precisamente su peligrosidad está en que aprendemos a sentirnos confortables en este bullicio y frenesí compulsivo. Precisamente — el disconfort— llega cuando no tenemos el teléfono a mano, cuando no nos llaman, cuando no tenemos ese contacto virtual habitual. Es entonces cuando nos ponemos ansiosos y nos sentimos vacíos. Nos falta algo. Desorientados ¡¡No podemos hacer nada!! ¿Es esto normal? No.
Esto también me ha pasado a mi. Y por ello no he podido menos que reaccionar a tiempo y reflexionar sobre todas estas circunstancias. Y compartirlo con vosotros. No queda otra que acotar los tiempos y administrar bien los afectos. No es fácil, pero se puede.
Solo un par de recomendaciones mas:
Si lees, des-movil-izate. Si charlas con alguien, des-movil-izate y préstale atención. Y sugiere que haga lo mismo. Si escuchas música o ves una película, disfruta de ella y des-movil-izate.
Y así como es bueno movil—izarse para realizar acciones y actividades sociales e interesantes, para poder hacer otras es necesario "des— movil— izarse".
"Cons-ciencia tu vida". "Consciencia tu tiempo". Preserva tus momentos de intimidad para contigo mismo y para con los demás. Acota el tiempo que dedicas a las redes. ¡Es saludable!
En fin, la entrada de hoy ha sido un reencuentro con los lectores que seguís mi blog. Pude conciliarme con las redes y con otros vericuetos que no vienen al caso…
Aqui os dejo mi pagina de Instagram por si os apetece curiosearla, 😏pero no abuséis…
@florasmithbcn
#cons-cienciate #des—movil—izate #pon-cota-a-tu-tiempo-en-las-redes
¡Hasta la próxima entrada!
@florasmithbcn
#cons-cienciate #des—movil—izate #pon-cota-a-tu-tiempo-en-las-redes
¡Hasta la próxima entrada!
jueves, 25 de enero de 2018
Ilusión.
¡Bienvenidos de nuevo!
Estaba contemplando algunas fotografías: hoy quisiera caminar y perderme por aquellos caminos que suben a la cima... Quisiera disfrutar del aire fresco y que revuelva mis cabellos y me acaricie la cara. Quisiera disfrutar de la recompensa por el esfuerzo realizado al coronar la cumbre y quisiera volver a mirar en lontananza al infinito, ese que no veo pero que intuyo ; quisiera volver a sentir la intensidad del silencio de la montaña...
Quisiera…
Una palabra que me hace avanzar; que me hace reflexionar y moverme de mi zona de confort. Irremediablemente, a todos nos ocurre que la vida y sus circunstancias a veces nos imponen trabas, rebajas, cambios y renuncias. Pero lo que no puede es arrebatarnos es nuestra determinación para vivir de la mejor manera con lo que tenemos a nuestro alcance. Hoy no puede ser, pero mantengo la ilusión...
***
La ilusión, la fortaleza y la tenacidad brotan de nuestro cerebro, de nuestra mente, de nuestro espíritu, o del lugar donde cada uno cree que reside nuestra esencia, nuestra actitud y nuestro valor. Tanto da. Vale lo que cada uno quiera creer. Lo importante es creer en uno mismo y aceptar la realidad que vive y transformarla en lo que queremos conseguir. La premisa es no perder el rumbo, ni la ilusión por conseguir los objetivos que nos propusimos y que es necesario reeditar día a día.
Ilusión. Una palabra linda, energizante y revestida de cierto misterio que está repleta de expectativas ignotas. No en vano los ilusionistas y magos se la adjudicaron para entretenernos, haciendo alarde de sus engaños, esos cuya complicidad es compartida con el público, siempre expectante.
Ateniéndonos a su definición académica, la ilusión significa un concepto, imagen o representación al margen de la realidad, que es sugerida por la imaginación, o por un engaño frecuentemente óptico, en el que incluso se implica al resto de los sentidos.
A veces es la propia esperanza que albergamos, la que hace de la ilusión algo especialmente atractivo, igual que ocurre con el encanto y los hechizos.
Desde tiempos ancestrales la humanidad ha querido traspasar el umbral de lo real, de lo tangible, para adentrarse en un mundo espiritual y mental, utilizando la función simbólica que se ha catalogado como exclusiva del ser humano. Y la humanidad ha manifestado este simbolismo a través de hechizos, ritos, encantamientos e ilusiones, sobre todo representándolos en el arte, en todas sus maneras y técnicas de expresión plástica durante el devenir de los tiempos. Y por supuesto, a través de la escritura.
Por ello creo que la ilusión ha sido uno de los grandes motores de la supervivencia del ser humano junto a la esperanza, al entusiasmo, a la perseverancia y a la fe —ya sea de índole religiosa o en la ciencia—.
¿Porqué sino fue el hombre a conquistar la luna? ¿Porqué sino descubrió otros continentes, lugares, etnias y los diversos nichos naturales donde subsistían? ¿Porque quiso dejar testimonio de su paso por este mundo con monolitos, dólmenes, piedras, pirámides y catedrales erigidas como ofrenda a un ser superior, o al mas allá? ¿Porqué quiso transmitir su historia a través del arte rupestre, de los signos y petroglifos y a través de papiros y papeles? Para comunicar. Para comunicar y que trascendieran sus vivencias y aspiraciones a las generaciones que compartían su época y especialmente a las generaciones futuras.
Mas allá... Una actitud. Una palabra que ha seducido al hombre desde tiempos ancestrales a recorrer el mundo. A adorar dioses A traspasar fronteras. A establecer relaciones con el resto de la humanidad allá donde estuviere, y también a comunicarse con el mundo de los muertos y de los espíritus; de lo oscuro y lo tenebroso; lo cruel; como si el ser humano necesitara enfrentarse de forma obsesiva a lo malvado, al dolor, al tormento, a los desconocido. ¿Que va a encontrar pues, si tan solo busca eso…?
Descubrir lo lindo, lo amoroso, lo agradable, lo bueno, la luz, La Paz, los sentimientos de empatía, los esfuerzos que suman, la tolerancia…podría ser mucho más gratificante. Y me pregunto porqué la humanidad no lo encuentra.
Queridos lectores, si alguno de vosotros se está preguntando el porqué publico hoy este escrito teñido de ensayo, quiero deciros que ha sido a causa de la niebla. La niebla propicia la mirada hacia lo cercano. Propicia la introspección y también quedarse en casa degustando una taza de chocolate caliente contemplando el mundo a través de los cristales, o mirando un álbum de fotos. O por el contrario, nos invita a pasear…
La niebla propicia el silencio en la naturaleza, donde las aves y los animalillos se mueven con cautela, pues no perciben a su depredador en la distancia velada. Propicia que la gente evite los lugares con poca visibilidad y que se utilicen luces mil que alumbren lo oculto, incluso en las ciudades. La niebla reviste ciertos peligros y también cierto encanto.
La niebla me impide ver lo que me rodea, aunque lo intuyo. La niebla me reta a adentrarme en su densa incertidumbre, mientras la hojarasca cruje bajo mis pies y mi ropa se humedece y me traspasa el frío a la piel, provocándome un escalofrío. Apenas se escucha silencio alguno en el parque. El sonido gutural de un mirlo asustado que huye de mi presencia y que se escabulle por entre los arbustos, me sobresalta. Pero una vez más, la llamada de la niebla me impregna de melancolía y me tienta a soñar. A imaginar. Como un hechizo me incita a traspasar el umbral de la realidad para adentrarme en un mundo imaginario repleto de seres misteriosos donde medran duendes y hadas. Un lugar donde la ilusión transforma mi pensamiento en algo mágico, que transcribo con unos trazos sobre el papel o con un golpeteo sobre las teclas, donde sigo escribiendo mi próxima novela...
Mi recomendación literaria para un día gris como hoy es:
El sabueso de los Baskerville, de Sir Arthur Conan Doyle.
¡Hasta la próxima entrada!
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