En el dia de hoy, sucede el solsticio de invierno: el día más corto del año. Y en contrapartida. la noche mas larga y misteriosa y que es muy especial para algunos pueblos y su cultura.
Un bonito paisaje de la agreste costa irlandesa
Los nórdicos y los celtas lo llamaban el Yule y era un motivo de festejo en el que se invocaba durante algunos días a los ancestros y a la fertilidad. Algunos de esos ritos, aún hoy día, están vigentes; algunos consisten en guardar el leño del Yule, para prender un nuevo fuego al año siguiente; también se coloca una vela en la ventana y se cuelgan ramilletes de muérdago sobre la puerta, pues los druidas los recolectan de los robles sagrados, donde se adhieren estos ramajes. Con ello conjuran la suerte y la fortaleza y evocan lo sagrado y a sus antepasados. La oscuridad que cubre la tierra durante tantas horas, propicia ritos y supersticiones conjuradas alrededor del fuego, donde algunos seres mágicos y algunos otros invisibles, viajan con las chiribitas en busca de almas inquietas, a las que consuelan y acompañan.
Un duendecillo Sparkish me explicó, que ellos hacen—con sus esquirlas de sílex— las chispas que prenden las hogueras irlandesas en los bosques de Killarney, Wicklock y Tollymore y éstas viajan por los castillos, ruinas y monumentos donde propagan luz, paz y calor, para confort de sus espíritus y de los que velan con ellos la vigilia, hasta el alba.
La emblemática torre de Glendalough
Las chiribitas incandescentes—cuyo fuego inicial traen los Sparkish, desde el reino de Hígneus, en el núcleo de la tierra— vuelan diseminados en un baile eterno con el viento, desde las torres de Glendalough y de Cill ma Duagh y otras más, hasta el círculo funerario de Newgrange, el Bru na Bóine, donde reposaran toda la noche, acompañando la vigilia de los ancestros de Eire, que allí se reúnen.
Bru na Bóine, monumento funerario
Con las luces del alba, el frío viento ulula llamándolas para iniciar un viaje mágico por los castillos de Irlanda, compartiendo los susurros de los antepasados que hicieron eco entre las piedras del Bru na Bóine durante la larga noche. Así pues, las chiribitas se adhieren a los primeros rayos de sol que entran por la abertura del enorme monumento circular y salen al exterior para viajar hasta los diversos portales del tiempo que existen en la isla esmeralda y sus archipiélagos y transmitir su misiva, cual mensajeras del tiempo.
Algunos de estos portales están en Ballysaggartmore Towers, también en el Lial Fail Stone ( La piedra del destino) y en el Bowhole, en Inishbofin Island, entre muchos otros...
Desde el origen de los tiempos, el fuego, su crepitar y la danza de sus llamas nos atraen y embelesan nuestra mirada; nos enamoran procurándonos paz y un sosiego atemporal; transmutan la tristeza y mecen los suspiros.
Algunos llaman a esto, meditar.
En mi página de Instagram @florasmithbcn también podéis entreteneros con algunas historias e imágenes.
¡Os deseo felices fiestas y una buena entrada de año 2020!🌠
Estoy impresionada. Escribir una novela sobre un país desconocido me resulta complicado; es un reto importante, aunque el género de novela te permite licencias.Una suerte. El caso es que, mientras más me adentro en la historia, mas me apasiona. Desde mi instagram sigo perfiles de gente que comparte fotos de paisajes de Irlanda, ruinas, castillos y leyendas. Incluso he comenzado a seguir los perfiles de algunas empresas de turismo y a los habitantes de la zona donde se desarrolla la trama de mi novela. Estoy entusiasmada. Poco a poco he ido impregnándome del talante de sus gentes y disfruto de paisajes silvestres y maravillosos. Por ello hoy he pensado en compartir con vosotros una pequeña anécdota.
Este castillo es Blarney Castle.
Está ubicado en Cork, en Irlanda. En él, hay una piedra mágica a la que llaman la piedra de la elocuencia. Dicen que aquél que besa por debajo la piedra que hay en el matacán, adquiere la virtud de hablar con fluidez y versatilidad, con don de gentes.
Pero ocurre a veces, que algunos niños traviesos escapan de la tutela de sus padres y cambian las leyendas, o cuando menos crean excepciones.Tal es el caso de un personaje circunstancial de mi novela.
Brais era un niño muy impulsivo y tras subir las escaleras hasta la torre, fue corriendo para besar el primero la piedra de la elocuencia, Tal era su nerviosismo, que se dió un fuerte golpe y reaccionó de la peor manera : dio una patada y le escupió al pétreo símbolo. Y desde aquel momento se volvió tartamudo.
En la vejez, aún cuenta esta anécdota entre misterios y leyendas a sus contertulios y su lengua se desata tras algunas pintas en la taberna del puerto, en una pequeña isla de la agreste costa irlandesa.
Me gusta familiarizarme con las costumbres del lugar donde se desarrolla la trama y por ello decidí elaborar el pan de soda, un manjar de la tradición irlandesa. Me siento mas cercana a mis personajes y me ayuda a entender sus vicisitudes y costumbres. Y además me lo paso bien. Por cierto, está delicioso y su elaboración es sencilla.
Mientras se horneaba la masa, mi mente volaba imaginándome trayectos y viajes de algunos de los personajes, recorriendo bonitos paisajes que me hacían evocar leyendas y misterios, siempre acompañada por el duende guardián. ¡No me deja ni a sol, ni a sombra!
Ya falta menos para que conozcáis toda la historia, aunque aún me queda ensamblar los últimos capítulos y corregirlo…
¡Que ganas tengo de tener acabado el libro en mis manos!
Os dejo en buena compañía: un vídeo musical de Enya
Por cierto, remarco que está en plural, no nos vayamos a ir por los cerros de Úbeda, esa frase tan coloquial que utilizamos en nuestro país.
Instinto, intuición, amor, coraje, supervivencia... ¡Que palabras tan vastas! Tienen un alcance enorme, al igual que la violencia. Cada cual cultiva la que puede, le dejan, o quiere; existe un dicho que dice que querer, es poder. Y a colación de esta última frase, quiero enfatizar que las madres se llevan el trofeo, la palma de oro, el Oscar y lo que se les ponga por delante en exponenciar la dimensión de dichas palabras.
De ahí la frase: "Madre no hay mas que una".
Evidentemente estoy pensando la mía y probablemente muchos de vosotros estaréis pensando en la vuestra. Podría estar hablando de ella días enteros, de su bondad, de su firmeza, de su perseverancia , de su clarividencia, de su buen hacer, de su capacidad de afrontar las adversidades, de su comprensión y empatía, pero sobre todo, de su gran amor por sus hijos y por sus nietos, por lo que nos sentimos muy afortunados. Mujer, madre, maestra, amiga, esposa, abuela, organizadora, administradora,…, la lista de adjetivos es muy larga. Más allá de las palabras está el amor que emana de ella y que es correspondido por los que la queremos. Las emociones y los sentimientos tienen que expresarse. Tienen que fluir. Y nadie mejor que una madre que esté en su sano juicio, para dar ejemplo con su actitud amorosa, pues es capaz de llegar donde sea para proteger a los suyos.
No soy religiosa, aunque ello no me impide apreciar que hay frases de oro en las diversas religiones del planeta. Hay una que me gustaría enfatizar: por sus hechos los conoceréis. Las palabras en demasiadas ocasiones se nos escapan fácilmente, impelidas por la intensidad de un instante de amor o de ira, de obcecación, de trivialidad, de confusión, de indiferencia, de excitación o por el agotamiento y el malhumor. Pero los hechos y las actitudes importantes prevalecen, constatan y afianzan los lazos y los sentimientos. Nos dan seguridad y sosiego. Con ellos llegamos a buen puerto.
No obstante, refiriéndome ya al título de la entrada, no todas las madres son así. Ni todos los padres. Solo hace falta ver las noticias. Hay días que provoca espanto y horror escucharlas. Madres que abandonan a sus hijos en un contenedor de basura, padres que los torturan y matan. Lo aceptamos con cierto reparo cuando ocurre en el reino animal, pero no podemos entenderlo y nos horroriza cuando ocurre con los seres humanos. Y es que la palabra humanidad también es muy vasta, tanto, que hay días que pierdo de vista su alcance y me pregunto: Sócrates, ¿donde estás?
A pesar de ello, el instinto materno prevalece sobre la mayoría de las especies. Incluso algunas adoptan crías que han quedado huérfanas, ya sea en solitario o con el apoyo de la manada; la familia..
No hay mas que observar lo que ocurre cuando se intenta separarlos de los suyos. El instinto de protección es de tal intensidad que las madres ponen en peligro su vida por defender a sus vástagos, plantando cara al agresor y ofreciéndoles refugio.
¡Que no podremos hacer los humanos!
Dar protección y una salida digna a las víctimas del maltrato, y a los niños que sufren por estas circunstancias, debería ser la prioridad. Y ya que no lo es, demos un aplauso a la solidaridad de la gente de buena voluntad, mientras exigimos a nuestros gobiernos que claven codos y aprueben una ley justa y digna. ¡Ya!
A propósito de las madres, quiero compartir con vosotros en la entrada de hoy un fragmento del borrador de mi próxima novela de fantasía, en que algunos de sus personajes estuvieron a merced de una terrible maldición:
Cuento de Dana ( fragmento)
Querida hija, fruto de mis ilusiones de mi esperanza, quiero contarte los mucho que te he amado en estos meses en que mi vientre te alberga. Mi inquietud y mi temor pugnan por hacerse con mi ánimo cada día que pasa. Pero la felicidad que siento en cada movimiento tuyo que percibo, los desbanca cada día. Quiero que conozcas en su momento la historia de la maldición que pesa sobre nuestra estirpe desde hace siglos. El poco tiempo de que dispongo quiero emplearlo en que conozcas de mi puño y letra el maleficio que ha afectado a nuestros antepasados, también a mi madre, que abandonó la isla y fue a vivir durante algún tiempo a una
cabaña construida cerca de los acantilados de Möher, donde podría observar la presencia de la niebla con mayor ventaja.
Allí comenzó a escribir un diario de una parte de su vida que dejó bien guardado en una caja de lata sellada con cera, para que no pudiera estropearse y que hemos guardado hoy, el día en que verás La Luz, en un cofre custodiado por el guardián de la familia, Cámhnòir. Con el devenir del tiempo mis hermanas y yo lo leímos varias veces y nos aprendimos de memoria lo que allí nos contó, que, junto con los recuerdos de nuestra infancia y juventud, proporcionó mayor sentido a nuestra existencia. Y en los años venideros llegará la hora en que tu lo conozcas también, aunque yo ya no esté. Tus tías te contarán mi historia, también escrita de mi propia mano, pues te criarás bajo su custodia, pues yo no podré hacerlo como he deseado toda mi vida desde que fuiste mi proyecto de vida, mi ilusión. Por ello comienzo a contarte algunas anécdotas de mis padres amados, así conocerás la vida de tus abuelos y el porqué de algunos sucesos que no entenderías sin esta pequeña historia.
Mery-que así se llamaba tu abuela-, esperó
pacientemente la llegada de Brandan, tu abuelo —un recio y simpático irlandés de cabello dorado— , que en
aquel entonces viajaba enrolado en un velero mercante, pues era carpintero y
músico. Decía mi madre, que cuando tocaba el violín, diríase que se paraba el
mundo, para procurarle silencio. Y se libraronen aquellos primeros tiempos del hechizo de
enfermedad y de lamuerte, porque la arribada del barco al puerto siempre se producía cuando las velas cazaban elviento, un elemento aliádo que impide que aparezca la niebla. Mi madre fue una mujer alegre y con mucho carácter quesiempre gozaba de buen humor; según ella, porque las mujeres
robustasy poco agraciadas necesitan de
otras gracias añadidas, que las que su naturaleza no les proporcionó para
provocar interésen los hombres.
Mery nació en 1.898, en Irlanda y heredó los rasgos de las pelirrojas
de la familia, con su tezpecosa, y unos
bonitos ojos azules. Pero hasta los cuarenta años no logró tener
descendencia. Fueron muchos los retos que tuvo que
afrontar para salvar su vida y también para lograrque sus hijas sobreviviéramos.
Sabedora del beneficio de los vientos, madre se enroló en el velero donde trabajaba mi padre en calidad de
marmitón, -algo así como una ayudante de cocina-.
En aquel entonces noenrolaban mujeres a bordo. Y se hizo pasar por un hombre, para poder estar
junto a él. Zarparon en un
bergantín desde los muelles de Glasgow, para realizar una expedición de investigación alrededor del mundo,
que duró dos años. Al año siguiente el barco fue destinado al transporte de cereal y siguieron en el rol del barco, pues al contramaestre le gustaba mantener el mayor número de su tripulación de confianza, ya que en los puertos, suelen transitar gente de todo tipo. Habían pasado ya seis meses, cuandose descubrió el engaño, pues los vendajes con
que mi madredisimulaba sus pechos, ya
no fueron suficiente.
El capitán del barco, enojado, dio la orden de desembarcarla en el primer
puerto que avistaran, como era costumbre. Pero reconsideró su
decisión a petición de la tripulación en pleno, ya que todos apoyaban a Brandan, mi padre, al
que consideraban un buen compañero. Y también porque conocían la historia que
mi madre les contó en el rancho, cuando servía las escudillas a los hambrientos marineros; todos conocían pues, los motivos que la habían impelido a urdir aquel engaño: eludir la maldición de Zeohgrey. Y aunque algunos argumentaron que traería mala suerte y maldiciones para todos los allí embarcados, fueron muchos los que abogaron por ella. Así pues la mayoría de los marineros, conmovidos por su preñez y por la camaradería que tenían con mi padre, intercedieron por ella con firmeza. Hubo
una votación y la expusieron al segundo de a bordo, quien habló con el
capitán.Éste finalmente accedió, con la
condición de queconstruyeran unos mamparos en la bodega, para que pudiera acomodarse
mejor aquella mujer encinta y sobre todo porque no despertara inquietud en el resto de los hombres y pudieran haber disputas, pues por aquel entonces, la bonita silueta de mi madre ya evidenciaba su embarazo, atrayendo la mirada de aquellos hombres. Y de esta manera quedó casi recluida en La Cocina, saliendo tan solo en las horas del alba y la puesta de sol a disfrutar del aire fresco de la cubierta.
En esta entrada de hoy, encontraréis alguna novedad. Pero en futuras entradas seguiremos descubriendo algunos veleros clásicos y otros temas de interés marítimo y cultural, pero las circunstancias del día a día, han propiciado que hoy hiciera una trasluchada, que es cambiar de rumbo, cambiando las velas de amura, para virar por redondo. Esta maniobra es necesaria para afrontar las condiciones a las que me enfrento, que me obligarán durante un tiempo a hacer bordadas para mantener el rumbo, pero eso implicará una demora en el tiempo de arribada. ¡Es lo que tienen el mar y la navegación: sujetos siempre a cambios constantes e imprevisibles. ¡Como la vida misma!
Pero sigamos con la entrada de hoy, que por cierto, no era la que tenía prevista, pues este es un borrador que tenía guardado para un futuro:
No puedo parar de escribir. En unos instantes, un haz de luz ha iluminado mi mente, haciendo brotar de ella historias inimaginables. ¡Ha sido la música!
Algo similar me ocurrió hace algunos años, cuando estaba en casa, pues llovía a mares, por lo que en vez de salir de compras, me había puesto a ordenar unos CD antiguos, que tenía olvidados en un cajón del mueble de la cadena de música. Recuerdo que vi la carátula de uno de ellos. Un verde paisaje y el título de Celtic Twilight 2, lo que me hizo evocar algunas melodías celtas que hacía tiempo que no escuchaba. ¡La tentación estaba servida!
Había dejado de llover y un sol incipiente calentaba la atmósfera. En un par de minutos, estaba sentada en el sofá escuchando la música, mientras contemplaba los árboles del jardín que estaba frente a mi ventana y los edificios que la niebla -que se elevaba del suelo- dejaba entrever a su antojo. Y me deleité con algunas que me gustaban especialmente. Wayfarer, de Brian Dunning e Inishbofin, de Robert Leon. Esta última siempre me provoca cierta melancolía.
Pero aquel día fue diferente. Ella fue precisamente la que abrió mi mente. Inishbofin fue mi musa. En apenas unas horas, mi cerebro cual vorágine, vomitó un sinfín de ideas desordenadas, que poco a poco fueron tomando forma a lo largo de una decena de páginas escritas con vehemencia. Y me dejé llevar. En un par de horas, la niebla reinante, la música y mis ideas se entrelazaron con la magia de la inspiración. Fue como una revelación. Como si aquellas ideas hubieran estado allí en mi mente, encerradas y la música hubiera actuado como un revulsivo, o como una llave capaz de liberarlas.
Y me dejé llevar.
El caso es que una idea inquieta -de esas que se te meten todo el día en la cabeza, sin que puedas zafarte de ellas-, me hacía rumiar y rumiar , pues el nombre de la melodía me resultaba conocida y no lograba recordar de qué…. Lo había leído en alguna parte. ¿Donde había visto yo el titulo de esa canción?
Y…¡Voilà! Por fin lo recordé. ¡Inishbofin era una isla del noroeste de Irlanda! Había visto de pasada aquel nombre cuando indagaba en google para documentar una de mis novelas, sobre la reina de los piratas irlandeses: Grace Ò Malley. (1530).
Grace -a la que los irlandeses llaman Granuaile-, fue una mujer intrépida, una mujer navegante que heredó la flota corsaria de su padre y que llegó a parlamentar en latín con la mismísima Isabel I, -la pelirroja- para negociar el cese de los tributos que aquella mujer navegante, exigía a todo barco que cruzara por las aguas de la bahía de Clew y por Clare Island, donde aún se erige su castillo. A cambio la reina inglesa liberaría al hijo de Grace, al que tenía retenido como moneda de cambio.
A partir de la melodía, cuyo título se desprende del nombre de la isla, comencé -hace ya muchos años-, a escribir la novela de fantástica que estoy revisando en la actualidad y que se titula: Cuentos de la Dama del Mar. Esta novela está ambientada en el pequeño archipiélago de Irlanda, donde unos sucesos extraños contemporáneos coinciden con los efectos de una antigua maldición que pesa sobre algunos de sus habitantes, que han creado un vínculo excepcional con algunos seres que viven las profundidades marinas... Disfruté mucho escribiendo esta novela y espero que cumpla las expectativas de los lectores que gustáis de éste género en el que la fantasía y la realidad se entrelazan.
Este proyecto literario y la ilusión que despertó en mí, nació de la liberación de mi creatividad que fue posible gracias a los músicos y a los compositores de esta melodía. Frecuentemente valoramos este hecho en las bandas sonoras de las películas. No serían lo mismo sin "su" música. Ellos hacen posible que la música nos llegue al corazón y también al cerebro.
La música es capaz de llegar hasta ese recóndito lugar del cerebro, donde los sentimientos y el ánimo son capaces de resurgir con la fuerza que la melodía nos transmite, liberando las emociones allí donde fracasaron las palabras...
Aunque las imágenes de este vídeo no se corresponden con la isla, la música si que transmite toda su esencia, sobre todo en la época en que hay niebla o temporales inishbofin.com
……………….
Hoy os ofrezco un "copia y pega", de un fragmento de los primeros capítulos de esta novela fantástica.
………...
EN LA TABERNA DEL PUERTO
Conchúr, el más
anciano y encorvado habitante de la isla de Inishbofin, -fácilmente
reconocible por sus azules ojos enjutos, casi cegados por sendas cataratas-, contó un sinfín de patochadas en uno de sus
habituales delirios y tras algunas pintas de más de cervezas, a un joven becario: un científico que se
hallaba junto a él, y que miraba fijamente hacia las ruinas del castillo de
Crowell, al otro lado de la pequeña bahía.
El joven lo escuchaba con evidente desinterés, -mientras limpiaba con sus delgados dedos,
enfundados en una pequeña gamuza, el vaho de los cristales-,
pues le impedía ver por entre la cortina
de agua que caía del tejado. En esto,
que un rayo quebró el silencio.
-Ves? -dijo el anciano al tabernero, señalando al
muchacho con cierta irreverencia. Si
hubiera aquí alguna mujer joven, no estaría perdiendo el tiempo mirando cuatro
piedras…. ¡¡ja ja!! A mal sitio ha
venido, que aquí no va a….
-Conchúr ¡Ya basta por hoy! -dijo el tabernero retirándole el vaso
vacío de su mano. ¡Vete ya para casa! -murmuró, haciéndole una mueca de
reproche.
El anciano por toda contestación resopló y seguidamente
acomodó su torcida espalda en el respaldo de la silla, y rascándose la cabeza,
dijo:
-¡Eeh joven! Te aburres, ¿eh?
-Pues sí. Ya son muchos días lloviendo. Aquí con este mal tiempo no se puede hacer
nada y hasta que no se calme el mar, no
zarpará el ferri.
-Te quedan unos
díasde estar aquí todavía, se de lo que
hablo.
-Ni la avioneta tampoco va a venir, me acaban de decir. Hay alerta
por una fuerte borrasca y que puede haber vientos huracanados de más de 140
kms. por hora. ¡Vaya suerte que tengo! -se lamentó el joven-.
-Ahhh, ¡Ya veo! Tú eres uno de esos que vinieron hace meses a fisgonear lo que pasa con el remolino y con los destellos que salen del mar en el West
Quarter…¿no? ja.ja…
-Si,
pero yo llegué hace tan solo dos
meses y ahora me he quedado para esperar
a que vengan a recoger el material y el campamento.
-¿Os vais? ¡Ya era hora!. Harto
estoy del ruido de helicópteros y aviones, desde que llegasteis.
-Pues ya se quedará tranquilo. Nos
han cancelado la subvención porque no ha
habido resultados fiables
científicamente. Yo creía que…
Cof, cof cof…
Tosió violentamente el viejo -interrumpiendo
adrede la conversación del joven-.
-Una pérdida de tiempo y de dinero
hijo. ¡Si me hubieran preguntado! Pero me invitaron a una pinta y me dijeron
que me fuera a dormir, los muy….
-¿Preguntarle a usted? ¿Acaso sabe
usted algo que no sepamos nosotros? -dijo con cierta curiosidad.
-No se mucho. Pero lo suficiente, como para que no volváis
más. Oye chico, ¿cómo has dicho que te llamas?
El chasquido de un
rayo interrumpió al joven, que contestó con cierta prevención, pues no sabía
cómo catalogar la actitud descarada de
aquel anciano. Un ruido procedente de las sillas de madera que había al
fondo de la taberna, donde se estaban acomodando los músicos que iban a tocar
aquella noche, les interrumpió.
-Ó’Reilly. Me llamo Alan Ó’Reilly.
Una lluvia de rayos rompió el breve silencio que se había
producido a la par que el muchacho decía su nombre.
-¿No vendrás de Cork? -dijo el anciano con una mirada
atenta, fijándose en el rostro del chico.
Un trueno retumbó tan
fuerte en aquel momento, que pareció que
se quebrara el cielo, haciendo temblar los
cristales. Y una cortina de lluvia
oscureció súbitamente la diáfana luz del exterior.
-No sabía yo que la cerveza provocara videncia, -dijo
con sarcasmo el joven. Sí. Vengo de Cork.
-¿Acaso tienes algún pariente que
haya muerto en un naufragio por estos mares, hará unos diez años? Un tal John…-dijo con voz trémula.
Alan desencajó los ojos ante las palabras de Conchúr. Y tras
unos segundos balbuceando, le preguntó:
-Co…¿Como sabe usted esto?
¿Conoció a mi padre?
-Tu padre. ¡Ahhh!. Así que John
era tu padre…vaya, vaya… -murmuró mientras jugueteaba con con un posavasos que había encima de la mesa.
Qué casualidad -exclamó. Sí. Lo conocí. Fui
embarcado con él en aquel maldito buque, pero yo tuve suerte…, aunque bien
mirado, quizás no. ¡Que más da!
-¿Qué estuvo embarcado con él? Dígame…
¿Qué le pasó en realidad?... ¿Eran
amigos? ¿No pudo hacer nada por él?… -preguntó con ansiedad. Mi madre
murió sin saber apenas nada de cómo fue su desaparición. No pudimos ni llorar
su cadáver, nunca se encontró. El océano se lo llevó, nos dijeron por toda
explicación.
-Sí. Eso es muchacho. Allá estará,
quizás mejor que si estuviera aquí.
-¿Cómo dice?
-Bah, no me hagas caso, que a
veces no sé lo que me digo. Lo cierto es
que trabajamos juntos cuatro años. Umm…
Ahora que me fijo bien… Alan, estas igual que
eras de pequeño. Más de una vez me había enseñado una foto que siempre
llevaba consigo, y me había dicho que si algún día le pasaba algo, que os enviara
sus pertenencias y que yo me quedara el ron. Pero pfff.. -masculló
resoplando-, se las llevó con él al fondo
del mar, hijo. Es un buen hombre tu
padre. Piensa en que estará feliz allá donde esté.
-Era.
-¿Como dices?
-Ha dicho es. Ya murió mi padre, ¿recuerda?-dijo el joven con los ojos brillantes por
las lágrimas.
-Será eso. Perdona las palabras de
un viejo borracho como yo, hijo. Ya no sé lo que me digo.
-¿Puede contarme algo del
naufragio?
-No me gusta recordarlo chaval.
-Necesito saber que pasó..
-Por
ser quien eres, haré una excepción.
Y dicho esto, comenzó a explicarle como fue el accidente de aquel buque y como acaeció la
tragedia de aquel día. Luego le dijo a Alan, que aquella foto suya la guardaba
su padre en el camarote que ambos compartían; y que la cogió apresuradamente con algunas
pertenencias antes de abandonar el barco, para embarcar en las chalupas de salvamento. Y la puso dentro
de una lata cerrada herméticamente, para preservarla.
-Y ahora viene la parte que te va
a gustar, chaval.
-¿Porqué dice eso? ¿Qué tiene esto
de bueno? Estamos hablando de la muerte
de mi padre…
-Pues, que la tengo yo, chaval -dijo esbozando la sonrisa que se
adivinaba bajo su canosa barba-. La he guardado desde entonces.
La encontré flotando, luego de que tu
padre se sumergiera hacia el fondo, con los demás.
-¡Es sorprendente y triste todo esto que me cuenta!. Y que usted haya guardado esa lata con la
foto -dijo
el joven. No se qué pensar. Nadie nos dijo nada de todo esto. Y usted , ¿porque
no lo ha…?
-Si quieres, acompáñame a mi casa,
y te la doy, puesto que doy por hecho que
la quieres. Es tuya.
-Por supuesto, gracias. La verdad
que me siento muy extraño. Todo esto me sobrepasa. Si me hubiera ido con mis
compañeros nunca lo hubiera conocido a usted. Y en apenas una hora, descubro
todo esto. ¡Tantos años repletos de preguntas y todas contestadas en apenas una
hora! Mi madre habría muerto en paz, de haberlo sabido... Es increíble -dijo con voz entrecortada el
joven. Y le preguntó con temor: ¿sufrió?
-No. Para nada. En estos mares
helados no te da tiempo ni de sufrir, hijo.
La hipotermia te sume enseguida en un estado de semiinconsciencia. No.
No sufrió. No pienses más en ello…
-Ponga un par de pintas, por favor -dijo Alan al tabernero-, mientras enjugaba
una lágrima del rabillo del ojo con el reverso de la mano. -Conchúr, invito yo.
-Está bien, chaval, está bien -contestó el anciano alzando la voz, pues los músicos comenzaban a
afinar sus violines y a tocar sus flautas, susurrando una conocida melodía celta, mientras marcaban el ritmo con sus
pies-.
………..
Quiero añadir en la entrada de hoy, que la lectura, la escritura y también este blog, son importantes para mí. Y que a mi pesar, la retina de mis ojos me está marcando los tiempos y el esfuerzo, por lo que desde hoy, he de claudicar a algunos períodos de reposo y descanso para que no empeore mi visión. Nada nuevo. Es algo recurrente que debo de atender adecuadamente y precisamente, para poder seguir disfrutando de la escritura y la lectura en el futuro.
💥Por tal motivo he de moderar temporalmente la escritura y también mis entradas a este blog, hasta que pueda normalizar el ritmo de nuevo, que es lo que deseo.
Despido la entrada de hoy con un vídeo de Enya en el que bien pudieran encontrarse cómodos algunos de mis personajes. Espero que os guste.