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sábado, 13 de octubre de 2018

Y Narciso cayó al agua...

¡Bienvenidos a esta nueva entrada!

Ha sido un largo paréntesis sin escribir en el blog. He tenido que aparcarme un tiempo para lidiar con asuntos propios y para  escribir, pues estoy acabando mi  última novela. No doy abasto. Y además caí en las redes…  ¡Nunca lo hubiera imaginado! Cuando no es el teléfono, es contestar los mensajes de Facebook, y cuando no, Instagram o el mail.   ¡Hasta aquí he llegado! ¡No puede ser!





    Aparte de la época estival,  que propicia estos parones veraniegos, las redes nos enredan —valga la redundancia—  y  nos comprometen, porque hay que contestar, —por interés y por  cortesía—.  Pero tras esta época  frenética y novedosa  en que he debutado en ellas, he llegado a la conclusión de  que tengo que administrar un tiempo determinado para estos asuntos sociales y publicitarios. Se hace necesario  que administre mi tiempo de otra manera. Por salud mental, familiar y social.

Estos medios tecnológicos son estupendos, magníficos para relacionarnos y saber de los demás  e intercambiar opiniones y compartir afinidades; también para  dar a conocer nuestros proyectos, pero como diría mi abuela,  al final nos sorben el seso.  Y aún mas. Los ojos. La mirada. El pensamiento.

He descubierto  tras utilizarlos,  que mucha gente vive de las imágenes, como las abuelas que van a la peluquería y solo pasan las hojas para ver las fotos y no leen. En ellas lo entiendo, pues tienen deficiencias visuales y solo miran.    Pero…. ¿y los jóvenes y de mediana edad?  Apenas  leen. Ni ha dado tiempo a que acabara de colgar algún post con parrafada incluida, y ya tengo varios me gusta. ¡No les da tiempo de leerlos!  Valoran la imagen. Lo que  miran:  fotos, stickers , gifs  y vídeos. Los clics son compulsivos. A mi también me ha pasado.  Afortunadamente también se cuelan  en las redes escritores, poetas y artistas, agencias de viajes y páginas de naturaleza y ecología, de manualidades. Y así se hace mas ameno. Y también  mas adictivo…¡¡Allí encontramos todo lo que queremos.!!



Me preocupa profundamente que  en las nuevas generaciones hay grupos numerosos de jóvenes y no tan jóvenes, que parece que solo están pendientes de acumular seguidores, y conseguir me gustas.  Su interés principal es hacer  movimientos repetitivos ,  fotos  enseñando la lengua, o parte de su cuerpo,  haciendo muecas para acumular  todas —las Kas—  que puedan para destacar en el ranking de seguidores. Eso es vital. No hay vida mas allá de los seguidores.  No tener muchísimos seguidores supone un fracaso social y personal. 

En mi reciente debut en Instagram,  hace unos meses, me he quedado estupefacta  de encontrar páginas en las que solo hay fotos-fotos- fotos -fotos -fotos, del cuerpo serrano. Y está bien. Hay mucha gente guapa por el mundo y es agradecido mirar un cuerpo hermoso. ¡¿Y que más?!… Porque sería bueno que  hubiera algo mas. Entiendo que los que son modelos tengan la casa, la Oficina, y todas sus páginas virtuales empapeladas con sus fotos, pues viven de ello.

Pero la gente joven que esta estudiando -o no-, que dedique  la mayor parte de su tiempo libre a confeccionar estos looks, para obtener el selfy mas fashion para obtener miles de me gustas,  sin mas motivación que esa, me parece incluso peligroso. O que algún ministro/a, esté en el congreso jugando o mirando una pantalla, en vez de atender, ya es el colmo. 

                                             
La recompensa constante—ante ningún esfuerzo mas, que  el de buscar el tiempo necesario y el escenario idóneo  para hacer la foto—, para recibir una aprobación continua, y una demanda  de atención continuada las veinticuatro horas, probablemente modularán  una baja tolerancia al fracaso.   
Regalarse los oídos —o en este caso los ojos—, ante tanto corazón y ante tantos likes4likes difícilmente proporcionará elementos de contraste  y de maduración en estos jóvenes que quizás no  toleren o no encajen los — ya no me gustas, —o—,  no voy a estar pendiente de ti todo el día.

Es fácil acostumbrarse a que la gente se vuelva adicta a tí y a tus cosas. Pero  puede  alimentar una falsa autoestima.  Si uno necesita de la aprobación constante de los demás para sentirse bien, —y con el agravante de que es solo imagen lo que muestras— me parece que si es el único,  no es un buen camino.


                                   

Puede ocurrir que cualquier  circunstancia ajena, fortuita o accidental rompa el efecto espejo. Incluso una gota de agua, interrumpirá esa contemplación  y moda fashion y las ondas distorsionarán esas fotos que hacemos o contemplamos  con una asiduidad enfermiza. 
¿Como afrontarán la distorsión de su imagen estas nuevas generaciones,  con la evolución y el desgaste de la edad o con las modificaciones naturales, como pueden ser el embarazo y la lactancia si solo  han centrado  si interés en una figura perfecta? 

Preferiría pensar que bien, pero podría resultar ser una fuente de dificultades y frustraciones. Los educadores, padres y maestros no deberían perderlo de vista.  Y esto lo comento  expresamente porque me quedé pasmada escuchando la  conversación de unas jóvenes adolescentes: completo rechazo a la maternidad y a la lactancia, porque —como decían— es un rollo y un pestiño lo gorda y deformada que se pone una. Que se embarace otra por mí,  fue la joven mas contundente, pues no se refería a ningún problema de fertilidad, sino por una cuestión meramente estética.  Tengo en cuenta que eran adolescentes —que es un parámetro a tener en cuenta—, pero da que pensar.

En estos meses  también he observado las  fotos, escenas y vídeos que se cuelgan y  que me llevó a reflexionar  sobre la intimidad que se comparte en las redes. Encuentro muy desafortunado el que se comparta casi todo en las redes.  ¡Todo no, por favor!  Cada uno tiene su intimidad, sus momentos, su privacidad.  Se desvelan así datos, vivencias, relaciones, estados de ánimo y otras cosas que no deberían de concernir a esos "amigos", que no son tal.  Y que si lo son, además lo está "mirando" mucha mas gente de la que no tenemos cons-ciencia.  

Aquí también  quiero hacer una mención especial. Encuentro una perversión de la palabra amigo en las redes.   Afortunadamente,  se va distinguiendo con  la palabra "seguidores"… Amigo no es cualquiera que ha visto una foto y le gusta. La palabra conocido, está en desuso.  Conocer " de vista", conocemos a mucha gente.  Pero un amigo es algo más. Y buenos amigos solemos tener pocos. Tenemos seguidores, contactos y afinidades. Conocidos. Colaboradores. Compañeros. Amigos. Familia. Y cada cual tiene en valor,  un espacio y unas necesidades; un tiempo de dedicación diferente…  También es cierto, que  las redes han proporcionado contactos que luego han acabado en una buena amistad.  Cada cual saque sus conjeturas.

El tiempo de dedicación…. Un handicap.   Precisamente,  justo  he comenzado un proceso de racionalización y de organización del tiempo que dedico a cada una de las redes con las que  me relaciono… ¡Que distorsion social y familiar!   ¡Vale la pena reorganizarse y reencontrar esas miradas de nuevo! Estaban ahí..., pero estamos tan distraídos mirando la pantalla del móvil, que no nos damos cuenta...



Encontráis  que falta algo al lado de la taza de la imagen?  El móvil, por supuesto. No está.

¡Fuera móviles en la mesa  mientras comemos! No interrumpamos la atención que prestamos cuando estamos hablando con alguien in situ…cara a cara.  Es lamentable que la influencia de las redes nos interrumpa continuamente con nuevos mensajes y posts.  Porque nosotros lo permitimos. Porque nos dejamos llevar por la compulsividad de contestar la llamada o el aviso del tweet, el Fb o instagram.   ¡Fuera móviles de la mesilla de noche en la habitación!  Fuera zumbidos. No es saludable, ni orgánica ni mentalmente.  La calidad de la relación que establecemos con los demás es esencial.  Y el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos también.

El silencio es importante. Nos ayuda a relajarnos, a reflexionar.  Existen estudios que dicen que el cerebro necesita un mínimo de silencio cada día.  Dosificar el uso del móvil y la dependencia que tenemos de esta maravilla de la tecnología es muy aconsejable.  Disminuir el estrés que nos impone el frenesí y el estrés de la vida cotidiana, saturando los pocos momentos en que no estamos pendientes de algo, es ínfimo. Necesitamos un ratito de silencio, de ocio, de no hacer nada. Silencio. 

La inmediatez en las repuestas telefónicas, los wtsps, audios, tweets, Faecbook e Instagram, se ha convertido en una frenética actividad que tiraniza nuestra vida cotidiana.  Secuestran nuestra atención y nuestro bienestar. Desbancan al confort……¿Seguro?

 ¡¡Mentira!!  Precisamente su peligrosidad está en que aprendemos a sentirnos confortables en este bullicio y frenesí compulsivo.  Precisamente — el disconfort—  llega cuando no tenemos el teléfono a mano, cuando no nos llaman, cuando no tenemos ese contacto virtual habitual.  Es  entonces  cuando nos ponemos ansiosos y nos sentimos vacíos. Nos falta algo.  Desorientados  ¡¡No podemos hacer nada!! ¿Es esto normal? No.
Esto también me ha pasado a mi.  Y por ello no he podido menos que reaccionar  a tiempo y reflexionar sobre todas estas circunstancias.  Y compartirlo con vosotros. No queda otra que acotar los tiempos y administrar bien los afectos. No es fácil, pero se puede.

Solo un par de recomendaciones mas:

Si lees, des-movil-izate.  Si charlas con alguien, des-movil-izate y préstale atención. Y  sugiere que haga lo mismo.   Si escuchas música o ves una película, disfruta de ella y des-movil-izate.

Y así como es bueno movil—izarse para realizar acciones y actividades  sociales e interesantes,  para poder hacer otras es  necesario "des— movil— izarse".


"Cons-ciencia tu vida".  "Consciencia tu tiempo".  Preserva tus momentos de intimidad para contigo mismo y para con los demás.  Acota el tiempo  que dedicas a  las redes.  ¡Es saludable!

En fin, la entrada de hoy  ha sido un reencuentro con los lectores que seguís mi blog.  Pude conciliarme con las redes y con otros vericuetos que no vienen al caso…


Aqui os dejo mi pagina de Instagram por si os apetece curiosearla,  😏pero no abuséis…  

@florasmithbcn

#cons-cienciate   #des—movil—izate   #pon-cota-a-tu-tiempo-en-las-redes


¡Hasta la próxima entrada!


miércoles, 7 de febrero de 2018

No es el lobo...


¡Bienvenidos de nuevo!


La entrada de hoy se gestó por la tristeza que me provocó  el ver en las noticias de Facebook  la caza de varios lobos en nuestro país, a los que se exponía como trofeos. Un hecho lamentable.

La simbiosis entre el hombre, los niños y las mujeres  con algunos animales salvajes desde tiempos ancestrales, ha sido y sigue siendo un fenómeno maravilloso.  Existe una convivencia desde la noche de los tiempos en que los humanos compatibilizaban la guarda del hogar  con algunos juegos y con la utilización del animal, generalmente perros, para la caza —o para el transporte de personas y/o mercancías en las zonas nórdicas como es el caso de los trineos; en otros lugares fueron los  caballos,  los bueyes, los camellos y incluso de los elefantes como mas representativos—, en que el animal  obtenía el afecto y alimento por parte de sus cuidadores, a cambio de sus servicios. En el caso del Musher, su conocimiento y empatía con el temperamento de  los huskys, malamutes y mestizos le confiere una autoridad  sobre éstos, basada en el afecto, el respeto y la rutina, que le hace comprender en que posición ha de colocar a cada perro en el trineo, según su carácter y resistencia para que dé lo mejor de si mismo. Saber seleccionar el perro guía es un arte y configurar un tiro perfecto una habilidad primordial. La armonía del equipo formado por el Musher y sus perros se percibe al observar la impaciencia de los perros por correr y al contemplar como se desliza el trineo. ¡Todo un espectáculo!



Pero también existe la crueldad con que los humanos, hemos tratado a estos mismos animales, traicionando la confianza que —concretamente, los perros y otros descendientes de los lobos—, han depositado en los hombres. Véase las torturas que aún hoy algunos individuos desalmados infringen a galgos y perros de caza en nuestro país. No es la caza el problema,  que también  pudiera ser objeto de alguna controversia en un momento dado,  sino el individuo.

El individuo violento, el que disfruta con la tortura, probablemente lo es en muchas facetas de su vida.  Mas allá de esta reflexión, no quiero centrar el tema de esta entrada en estos hechos crueles — llevados a cabo por algunos individuos que maltratan a los animales…

Mas grave es  el hecho de que muchos hombres  matan a  "sus" mujeres y niños a los que consideran objetos o súbditos que le pertenecen y a los que humilla reiteradamente. Por ello no  hemos de considerar  deleznable  el maltrato animal,  que al igual que el humano, parece que vaya tomando fuerza, cuando se supone que nuestra sociedad está "mas civilizada".  Lo que este ranking de violencia  evidencia, es que, el que  ha obtenido placer con el dominio y  con el poder que  ejerce mediante la violencia, el dolor y  la crueldad, difícilmente renunciará a disfrutar de ello de nuevo. 

Volviendo al tema de los animales, en nuestro país los hechos nos demuestran que, pese a las leyes de protección,  se está intensificando una ofensiva hacia el lobo, una especie en peligro de extinción.  El porqué de este hecho, en mi modesta opinión, es porque  el lobo no se ha doblegado a los intereses y a la doma de los hombres.  Seguramente porque convivir con el lobo nos exigía  demasiado tiempo y dedicación para lograr empatizar con  el espíritu independiente de este  fantástico animal. Y nos molesta. Nos interfiere y estorba. Nos da miedo. Sortea nuestras previsiones y elude nuestro control. Supone un reto para los humanos. Y por ello supone un trofeo.

El lobo provoca pérdidas nada desdeñables  matando al ganado, —ese que los humanos hemos introducido en valles y dehesas, donde hemos invadido las tierras donde antes habían corzos, marmotas y conejos suficientes como para que el lobo pudiera cazar y alimentarse. Y no es el ganadero el que ha de asumir estas pérdidas, eso está claro. El ganadero necesita ayuda y solidaridad con sus problemas, que no son pocos.

En el mundo actual, preservar una especie en peligro de extinción tiene un coste que la administración  y el estado han de asumir "ipso-facto", restituyendo el valor perdido en dinero o proporcionando nuevas cabezas de ganado al ganadero afectado. De lo contrario la rabia del ganadero que ha perdido sus reses, se encona contra el lobo.  Es mas fácil ponerle veneno,  un cepo o dispararle un tiro, que pelear con la administración.  

Quizás la solución pase por ayudas para mejorar los vallados del redil, incluso electrificados, por tener más mastines cuidando el rebaño,  por recuperar  la profesión del pastor  y que sean varios los que  vigilen el ganado, también mejorando sus condiciones salariales y de los refugios montanos. Incluso podría estudiarse  la ubicación  adecuada de  cebaderos para que el lobo encuentre sustento.  Todo esto por si solo no anularía  el instinto de caza de lobo, pero contribuiría a minimizar los daños. El hombre dispone de la razón y de  la inteligencia —si se lo propone, para superar sus reacciones compulsivas—. El lobo no puede, pues tiene sus limitaciones por ser un animal, aunque en demasiadas ocasiones menospreciamos sus aptitudes,  quizás porque no nos ha interesado conocerlas. ¡Como añoro a Félix  Rodríguez de la Fuente!

El caso, es que quizás este conflicto es, — además de  las pérdidas económicas—  un problema de dominio y de categoría.  El de dominio, porque  el hombre no puede controlar al lobo. Y por si fuera poco, lo ha catalogado ancestralmente como alimaña. Malo por definición. Hasta en los cuentos se le ha conferido ese papel.  Por el contrario, con los perros el hombre ha tenido mas suerte y dedicación  y ha conseguido  adiestrarlos por lo que  se han convertido una herramienta, en un compañero, en un cómplice  y en una ayuda.  Los perros adiestrados nos acompañan con el ganado, en las guerras buscando minas anti persona, en misiones de salvamento por tierra y mar, en las catástrofes detectando supervivientes y cadáveres, como compañeros en la calle, en casa, en el barco, en operaciones anti-droga. Y también colaborando con las atroces actividades del hombre en contra de otros seres humanos, a los que enseña a atacar.  Hasta tal punto llega su obediencia. Su lealtad. No es el perro...
































El lobo es diferente. Es como un garañón— un caballo salvaje—,  que se resiste a estar en un cercado. Siempre prevalece su instinto. Necesita espacio. Correr mundo.  Si queremos preservar el lobo, habrá que entender y aceptar que  el mundo moderno le hemos arrebatado lo que necesita. Y que tenemos que procurarle unas condiciones  mínimas que posibiliten su normal desarrollo, pero de manera  que su impacto no nos perjudique mas de lo imprescindible. Igual ocurre con  zorros, coyotes y otros similares.


Pero quiero enfocarme en la parte buena, en la sinergia y los sentimientos positivos y edificadores. Y me gusta evocar las escenas de la película Bailando con lobos, donde el capitán Dunbar, establece comunicación con los Indios, y también con Calcetines, el lobo solitario. Obviaré en esta ocasión el indignante y triste  desenlace de la película, ya que es mas de lo mismo...

Para mi, en este film hay un eje central,  en la que el protagonista, — siguiendo un magnífico guión, muestra  la necesidad  intrínseca del ser humano  para lograr la comunicación con  otro,  sea animal o persona— , a través de la empatía,  el respeto, la tenacidad y el compromiso,  incentivado por la soledad que siente.

La película supone una oda a la empatía. Y pone de manifiesto los esfuerzos, el empeño y el aprovechamiento de las pocas oportunidades que el teniente dispone en los inicios de la historia, para lograr la mejor manera de comunicarse  y relacionarse con los Indios. También empatiza con su caballo y especialmente con Calcetines, el lobo, al que dedica especial atención. Hace un uso exhaustivo de la paciencia. Porque  al final obtenía una compensación, está claro.

Ahí está la cuestión.  En el mundo real si los ganaderos no obtienen rédito, ni compensaciones no les resulta interesante que el lobo exista.  A los cazadores, les tienta el trofeo. Y a los que vivimos en la ciudad, ni fu ni fa, más allá de la figura mítica del lobo como animal salvaje y que pensamos que ha de protegerse como especie. Pero  lo cierto es que los urbanitas no convivimos con él, ni compartimos los parajes por donde deambula, ni nos afectan sus cacerías.


A otros niveles, en nuestra sociedad siguen dándose  retos similares a los de Dunbar. La comunicación sigue necesitando de las mismas premisas que el guión peliculero.  Mi apreciación es que se está mermando o diluyendo  socialmente la necesidad de aparcarnos tiempo para conversar con tranquilidad, nos cuesta saber escuchar y observar las necesidades del otro,  sería bueno que aprendiéramos a  enfatizar los diferentes matices  para desterrar las conductas  y pensamientos absolutos; neutralizar la polarización y los bandos enfrentados es imprescindible para una buena convivencia y enfatizar el respeto a las personas y para con la naturaleza, es primordial; sería bueno impulsar y fomentar la serenidad y la paciencia para  lograr contrarrestar el frenesí, la impaciencia y la velocidad  a que nos arrastra el día a día. Todo ello  repercute en los valores y  en las prioridades. Cada cual llegue a sus propias conjeturas.

No es el lobo... ¡Somos nosotros los depredadores del planeta!



Mi recomendación literaria para hoy es una novela acorde con esta entrada para los amantes de la naturaleza y de estos bellos animales:

Kazán, perro lobo. Autor:  James Oliver Curwood. 1.878 -1927

Para los que no conocéis a este escritor, la película de El Oso, llevada a la gran pantalla por  Jean Jacques Annaud, está basada en una de sus novelas: el rey de los Osos,  Grizzly.  Curwood tiene una gama extensa de novelas, también románticas, que están ambientadas en su mayor parte en  las montañas y lagos del Canadá.

Su abuela materna fue una india mohawk.  Fue cazador en una época de su vida,  pero con el transcurso el tiempo y gracias a  la intensa observación de la naturaleza fue que aprendió a amarla y respetarla, seguramente influenciado por  su ascendente indio, ya que éstos tenían un gran respeto por   ella, y abandonó la caza, pues como constata su frase del final de la película de El Oso: 

[ "La mayor emoción de la caza no es  matar, sino dejar vivir" ]


¡Hasta la próxima entrada!



miércoles, 12 de julio de 2017

¿Quien es qué?


¡Bienvenidos!



























Lo que  he pretendido con este blog es crear un espacio para mis lectores —y para todas las personas tengan interés en entrar en él—, sin condicionantes ni mas incentivos que el de comunicarme con mis lectores y escribir sobre algunos temas que me gustan.  He querido, acertadamente o no, —eso lo decidiréis vosotros—, que su contenido  sea innovador o transcrito de alguno de mis libros-, con los que distraernos todos: vosotros y yo misma, con el deseo de que nos posibilite aprender y compartir algo nuevo o interesante.

Cada entrada tiene un hilo conductor y  es un relato  o una crónica diferente en la  que pretendo que disfrutemos  de un espacio exento de violencia gratuita y de imágenes aceleradas, de esas que suelen estar complementadas con  sonidos estridentes innecesarios;  sin publicidad  evito  que  hayan ventanas emergentes,  anuncios que saltar, músicas disonantes, etcétera. 


Cada cual pinchará o no, los enlaces y los vídeos que pongo —si lo desea y sin que suponga un precepto para abordar  la lectura del blog— , que  transcurrirá en el ambiente que  cada lector decida, pero no porque lo haya impuesto yo, ni tampoco  por el despropósito de un intrusismo publicitario que pueda molestaros;  esa publicidad con la que nos bombardean constantemente en las diversas páginas de las redes para incitarnos a comprar y comprar, emitiendo ruidos también visuales que en muchas ocasiones no puedo evitar pues apenas hay vídeos que no los contengan.  La publicidad en las redes es un soporte comercial muy interesante, pero que está desmedido bajo mi punto de vista. Evidentemente que también utilizo algunas de mis entradas a  este blog para anunciaros el lanzamiento de mis libros, pero procuro que sea de  manera  puntual y acorde con el talante de mis páginas virtuales. 

Para mi el blog es como un pequeño viaje donde tenemos una cita periódica. Supone una puerta a otras historias, a veces predecibles y a veces no, que nos posibilitan entretenernos. Me gusta seleccionar vídeos con imágenes  bonitas y con músicas agradables que  nos permitan evadirnos por unos minutos del trasiego y del estrés del día a día;  yo disfruto al  preparar y "coser" los elementos que se ensamblan en cada entrada a modo de pachtwork. Confeccionar cada entrada me relaja y puesto que está destinado a vosotros es mi deseo que os proporcione un rato de asueto y  que os aporte algo diferente y  grato. 

No tengo nada mas que añadir sobre mi perfil que no haya expresado  ya con mis palabras, con la música y también con  las imágenes  y vídeos que selecciono.

¡Gracias por estar ahí afuera y  por visitarlo!


Mi recomendación de lectura para el día de hoy es:"Quien es quién en la piratería", de Philip  Gosse.  


Aunque bien pudiera titularse: ¡Quién es qué!
El caso es que este es un libro magnífico que me apasionó y que está basado en los  registros y asientos reales de las ejecuciones de épocas pasadas e inscripciones en  el rol,  que es el listado de tripulantes de los barcos.

"Quien es quién"  es una especie de catálogo o directorio ordenado por apellidos que os desvelará que tras el mas temido pirata, quizás hubo un huérfano hambriento que fue enrolado a la fuerza, ya fuera en la armada, o en un navío pirata. En él descubriréis que  algunos de ellos fueron  humildes carpinteros, clérigos o  jóvenes ávidos de aventuras; entre ellos también se encontraban cirujanos, colonos,  zapateros, sastres, herreros, presos comunes y bandidos; pero también corsarios o incluso gobernadores de las colonias de ultramar, a las órdenes de  los diversos países europeos implicados en el reparto del pastel del Nuevo Mundo. ¡Y también algún que otro poeta  y  varios escritores! [como William Dampier, que fue naturalista, navegante y corsario; o Thomas Lodge,  escritor educado en el Trinity College de Oxford, como cita Philip Gosse en la pag. 216…]

En definitiva, este libro supone una clara ruptura con el perfil  en  que teníamos catalogados a los piratas  —sin duda alguna gente hambrienta y desesperada que huyó al nuevo continente buscando fortuna; pero también en el mismo saco habían presos, crueles asesinos, desertores y ladrones donde los hubo—.   Aunque bien pudieran haber enfatizado  sus crueles ataques para dar más relevancia a sus fechorías a modo de marketing del terror, como parece que ocurrió con Barbanegra;  no olvidemos que los piratas fueron castigados por otros tantos señores que hacían más de lo mismo, pero que  gozaban de la protección de una Carta de Marca o de una Patente de Corso para poder saquear y asesinar "legalmente" bajo la protección de las realezas europeas de la época. Y que incluso les otorgaron el título de expedicionarios, descubridores, o incluso gobernadores, [como fue el caso de  Henry Morgan, que fue Gobernador de Jamaica  o Woodes Roger, gobernador de la capital del archipiélago de las Bahamas: Nueva Providencia (actual Nassau)], como algunos de los más destacados por el alcance y la contundencia de sus incursiones.

Leyendo este libro me llevé muchas sorpresas, entre ellas, que Bartholomew Roberts uno de los piratas mas poderosos de la época, —pues es el que mas barcos y sus botines capturó en un año—, y nos cuenta  P.Gosse  en su libro, que quizás fuera el único pirata abstemio. ¡Solo bebía té!
¡Algo insólito!

Quién es quien, es un libro que da que pensar.  Cada cual llegue a sus propias conjeturas.

Por cierto, el pirata del vídeo que he insertado a continuación, no necesita  presentación pues como bien sabéis éste desembarco  con su  peculiar atrezo  en Port Royal,  (Jamaica);  un montaje peliculero, pues  el  antiguo puerto  y  una buena parte de la  isla se hundieron en  realidad, en 1692 a causa de un terremoto y del tsunami correspondiente. Existe un reportaje  arqueológico del National Geografic, que dura unas dos horas y que ha sido emitido por la tv   que documenta este hecho y los hallazgos encontrados en esta ciudad submarina.  Os paso un enlace de unos pocos minutos , a modo de aperitivo. https://youtu.be/tY1o7GIQdjc

..

¡Hasta la próxima entrada!


jueves, 1 de junio de 2017

Al otro lado del cristal.

¡Bienvenidos de nuevo!


¡Ya han pasado algunas semanas! Esto de no ver con claridad, tiene sus consecuencias.Tras una fuerte borrasca, las desembocaduras de los ríos abocaron grandes cantidades de residuos y aguas fangosas. En medio de las aguas revueltas la embarcación ha quedado varada frente a la costa. Este es uno de los muchos intríngulis  que tiene la navegación.

He aprovechado que  la marea  está baja para desembarcar y también para hacer una evaluación de lo sucedido; la prioridad es reflotar el navío y retomar el viaje en cuanto sea posible. Ahí han quedado los libros revueltos y diseminados  bajo la cubierta, a causa del trompazo sufrido  al encallar en el banco de arena.  Luego rebuscaré alguno que sea adecuado a la entrada de hoy para recomendaros.

Han transcurrido algunas horas y el  agua pasa de mis tobillos a las rodillas en apenas unos minutos mientras acabo de revisar que no haya daños relevantes. Es lo que tienen las mareas: cada seis horas la misma historia; una referencia horaria magnífica que nos brinda la naturaleza.  De nuevo a bordo,   estibo bien los enseres revueltos en el camarote. Salgo a cubierta tras un bandazo de  fuerte viento. De nuevo en la proa, atisbo el horizonte, todavía cubierto de nubes. Me apetece que me de el aire, aunque sea tormentoso.¡No hay tiempo que perder. Tengo que aprovechar la marea alta para reflotarlo y poner rumbo a mar abierto!


Me siento vulnerable sin mis gafas, que me hacen de lazarillo en este mundo de formas, relieves, perspectivas y colores. ¡Que importante son los ojos! Y la mirada.  No lo valoramos hasta que lo perdemos…

Me llama la atención que, los que vivimos en los países más avanzados nos estamos volviendo miopes a pasos agigantados. ¡No vemos de lejos! La visión de los  niños, día a día  topa con paredes, muros y  pupitres; con los altos edificios que velan el horizonte marítimo o montañoso; o acaso la llanura.  Una buena parte de los chiquillos  de las nuevas generaciones ya han de usar lentes a una corta edad. Somos conscientes de que  estamos expuestos al  inevitable uso de las pantallas, incluso  recientemente de cristal líquido:  la tv, la consola de juegos,  el móvil , la tablet y el PC.

El uso continuado que hacemos de estos aparatos, frena y pone cota a nuestro alcance visual y contribuye a deteriorar en mayor o menor medida, según las peculiaridades de cada individuo, la buena  visión -ya sea por alteraciones en la refracción, o incluso por  afectación de la retina-,  pero también  nos afecta el uso de estos aparatos  en  un ámbito diferente:  en la comunicación con los demás.

De nuevo desconectamos del mundo que nos rodea  con  una reciente innovación del mercado: las nuevas gafas de realidad virtual, que se adosan en la cabeza y acaparan la atención frontal, limitando el resto de campo. ¿Que repercusiones visuales, y también cerebrales tendrá en el futuro su  frecuente uso? El caso es que están diseñadas para captar nuestra atención y sumergirnos en un mundo mucho mas lejano que el que nos proporcionan los móviles, secuestrando la mayor parte de nuestras percepciones, lo cual puede inducir un mayor placer en desconectarnos del mundo real, en el que permanecemos quietos.

                                

Su utilidad terapéutica  en enfermos y en  pacientes que sufren grandes quemaduras es genial, es...  ¡maravillosa!  Muy útil.  Pero si lo utilizamos sin medida como está ocurriendo con los móviles, pueden provocar consecuencias indeseables. Lo suyo sería  aprender a administrarnos los tiempos de uso y disfrute, pero   blindando los lapsos de tiempo destinados a comer, a dormir, a reunirnos con la familia o con los amigos "reales". El tiempo dirá...

Esto me hace pensar sobre la corta distancia a la que sometemos diariamente el enfoque de nuestros ojos y  de nuestra mirada,  y me doy cuenta que es  antagónica a la visión cotidiana de los antiguos  navegantes que, ojo avizor, escudriñaban cualquier cosa  que estuviera entre ellos y el horizonte y donde las percepciones del entorno les suministraban datos valiosos.

Realmente, -y más allá de que algunos se quemaban literalmente los ojos de tanto mirar al sol con la ballestilla o con un rudimentario sextante-, la visión de los navegantes era  bastante equilibrada y aguda, pues durante todo el día ejercitaban la vista mirando a lo lejos, al horizonte,  pero también a media distancia, observando el mástil,  las velas y a las partes del casco que tenían a la vista — la obra muerta del barco— , en busca de cualquier cosa que no estuviera bien.  Luego hacían los cálculos, o las tareas de a bordo en el interior, donde imperaba la mirada a corta distancia.  Pero hoy día, las pantallas del radar, GPS y otros artilugios electrónicos ubicados en la cabina de mando de los barcos, condiciona  en buena medida su mirada hacia el  horizonte.

En un futuro  próximo  seguirá  menguando la  calidad de la visión, pues la sometemos a muchas horas de esfuerzo, luces intensas  y también a otras agresiones ambientales.

Probablemente también   menguará la calidad de una buena comunicación  con los seres  que nos rodean y con los que convivimos, como ya ocurre en demasiadas ocasiones,  pues la tendencia es a ir  añadiendo más y más aparatos maravillosos  interactivos y virtuales para seguir desarrollando nuestras actividades habituales ya sean laborales, académicas o de ocio.

El caso es que estamos dejando de hablar de nosotros  y con los nuestros,  para hablar de  las cosas que hacen estos aparatos, o simplemente empleamos una buena parte del tiempo para evadirnos entre sus redes. Esto me hace pensar en la  repercusión que podría tener que nos aislemos más de nuestra propia realidad y compartamos menos cosas importantes con los otros.  En todo caso  los tiempos a dedicar, son o deberían de ser, una decisión consciente y personal. Aunque reconozco que es difícil no sucumbir a los avances virtuales.

Quiero reseñar además en esta entrada de hoy, lo importante que es la manera en que "vemos" las cosas, también en otros ámbitos, y por ello  no puedo ignorar los sucesos que han acaecido recientemente. No me gusta lo que veo. Sin gafas o con ellas.  Y mirar hacia otro lado no es un opción.

 En estos meses pasados una fuerte marejada de emociones  y sentimientos ha sacudido de nuevo  nuestra día a día por atentados terroristas, bombardeos y el recrudecimiento de las guerras, esas que comenzaron hace tanto que ya ni nos acordamos. Me indigna  y repudio la violencia. Me soliviantan estos hechos en sí  mismos y  la cobardía con que están perpetrados. Su indiscriminado alcance y  también el horror y sufrimiento que provocan en las personas, que son su objetivo.


Me indigna lo que  ocurre en el resto del mundo -ese que queda fuera del cinturón de los países desarrollados-, donde miles de  niños siguen  día a día  corriendo bajo la cobardía de los que ordenan y también de los que acatan, el  lanzar las bombas desde los aviones o misiles de largo alcance, con objetivos igualmente indiscriminados, en mercados, casas y hospitales, a los que muchas veces se les llama cínicamente  "daños colaterales".

Miles de personas  corren despavoridas cada día bajo la crueldad y la indiferencia de los gobiernos implicados, sin luz que les guíe, sin faro que ilumine sus vidas y donde la palabra futuro ya no tiene sentido, porque su mundo y sus familias han sido borrados bélica y literalmente de la faz de la tierra, sembrando también horror y sufrimiento. Nuestra sociedad moderna  hace unos años se creía a salvo de las bombas que provienen de las guerras - esas que son financiadas y promovidas  a distancia y en diferido-, en muchas ocasiones por nuestros  propios gobernantes y  a pesar de las protestas de los ciudadanos que nos manifestamos en contra de la guerra,  no hace tantos años.

El caso es, que "en la forma de ver las cosas", ya no hay tanta diferencia entre unos y otros.   El ser humano ha seguido promoviendo y ejecutando actos violentos desde el mismo status de la pirámide política y social y desde el  mismo prisma. Por este motivo fue que ya desde antaño, las batallas terrestres  también se trasladaron al mar  de mano de  líderes y gobernantes,  siempre secundados por los mercenarios y corsarios,  esos que siempre están disponibles al mejor postor.

Aun hoy. En eso no hemos avanzado nada a lo largo de los siglos pasados, en que también se conquistó el espacio aéreo. Han cambiado los tipos de armas y la estrategia de los que promueven las guerras,  y también el tipo de riqueza que quieren saquear.  ¡Pero no sus intenciones ni sus objetivos!

El corporativismo político internacional, tiene un peso específico y también un doble rasero,  ese que lucen en sus dilatadas conferencias: bla, bla, bla, mientras  dejan pasar un tiempo precioso en el que siguen muriendo personas y niños porque ellos no toman las decisiones que debieran.  Luego siguen parloteando en el brunch del receso o en la clausura del acto y se dan una palmada en el hombro; seguidamente unos se ajustan la corbata y la americana; otros el agal o el turbante;  y otros la gorra o los galones y sonríen juntos para la foto de la prensa mientras sus misiles y bombas, caen en la parte opuesta del planeta, matando  impunemente a miles de personas y niños o dejando que  mueran ahogados por si mismos al caer de la patera; o  recluyéndolos en un campo -mal llamado de refugiados-, pues fácilmente quedarán ahí confinados sin fecha de caducidad.

                

A los refugiados y civiles de los países en conflicto, se los considera "una carga y un estorbo" que  afecta y entorpece a los intereses, gubernamentales, políticos y económicos.

¿No "vemos" lo que está pasando?  Lo más grave es que el terrorismo y las guerras  -sean legales, "o preventivas"-,  representan un golpe de estado  físico, pero también en la mente, las emociones y los sentimientos de las personas, que  revierte siempre en contra  del propio ser humano, que a pesar de ellas, sigue malviviendo como puede, acarreando estas consecuencias a sus vástagos, que maman lo que ocurre desde el día que nacieron. Estos hechos cotidianos y  recurrentes, repercuten en las generaciones que crecen en todo el mundo.  En todas. Los niños sufren estas improntas.

¿Como creemos que ve el mundo un niño que se ha criado entre el hambre, el olor a sangre  cubierto de polvo y ensordecido, cobijado entre las ruinas, por  el sufrimiento que provocan las bombas ?¿Como creemos que ve el mundo  un niño africano que tiene acceso a una televisión comunitaria, cuando se muere de hambre y está viendo anuncios de comidas y bebidas cada tres minutos?

¿Como creemos que ven el mundo nuestros niños, que se han criado comiendo con derroche y a placer, mientras ven en la televisión los cuerpos destrozados de otros niños y los llantos y gritos de los heridos y  escuchan  el estallido de las bombas y de las metralletas  que emite la tv  como si fuera uno más de los  videojuegos que tienen?

¡ Las guerras son un lucrativo negocio, pero solo ganan los que se enriquecen a costa de  ellas!






















El océano se llenaría de buques como este, ya fuera con la cruz roja, con la media luna o con la estrella judía y con muchos otros  iconos más, si pudiéramos rescatar sin trabas a todas las personas que  sufren  las consecuencias de las guerras y guerrillas, las secuelas de los bombardeos y el hacinamiento en campos de refugiados, -esos que supondrán  el confinamiento de las personas recluidas en ellos para el resto de sus vidas-. Lo saben los gobernantes y lo sabemos los demás. Y estas personas  necesitan comida, medicinas y amor.  Conocimientos. Cultura. Estabilidad. Esperanza. Respeto. Un hogar .Y Libertad. Son las condiciones básicas para construir La Paz. En los niños está la clave. !Cuidemos de ellos! 



La mirada de Ghandi, -con lentes o sin ellas-, veía siempre más allá. Diríase que sus lentes fueran reversibles. La lucidez le acompañaba aún en la oscuridad y las tinieblas.   Ojalá  pudiéramos ver con tanta claridad y con tanta perspectiva. Con tanto respeto y dignidad.

Me gusta recordar alguna de sus frases:

[ "Ojo por ojo... y el mundo quedará ciego"]

[ "No hay camino para La Paz.  La Paz es el camino."]

[ "Lo que se obtiene con violencia, solo se puede mantener con más violencia."]

["Un error no se convierte en verdad, por el hecho de que todo el mundo crea en él."]
                                                          
                                                                    *******
Hoy  esta entrada ha estado impregnada de duelo y de una indignación que no podía ignorar, porque tras el velo de las  fiestas navideñas, nos distanciamos todavía más de estos problemas.  Me gusta recordar un frase  de oro que  era popular en los tiempos en que en nuestro país se defendía la objeción de conciencia, que  entonces era considerada un delito, porque, afortunadamente…, las leyes se pueden modificar:  
                                        [ Si quieres La Paz, no prepares la guerra ]
             
Mi recomendación literaria para hoy es El mecanoscrito del segundo origen, de Manuel de Pedrolo.
Espero  en la próxima entrada,  abordar  temas mas agradables.  Al fin y al cabo son las fiestas Navideñas,  tiempo de paz … ¡Que paradoja!

¡Hasta pronto!




miércoles, 8 de febrero de 2017

Bienvenidos a bordo



Esta es la primera entrada de mi blog.
También es mi primera experiencia con las nuevas tecnologías. Un nuevo reto.

Navegar...  Incluí este verbo en el título del blog, porque será el hilo conductor en muchas de las entradas, ya que siento una especial fascinación por el mar. También  utilizamos  el término navegar en el argot  aéreo,  pero sobre todo, porque  en este nuevo mundo virtual,  el mayor énfasis de la palabra navegación, se basa en las posibilidades que nos ofrecen las redes,  que iluminan  como un faro los canales de comunicación  entre las personas  y a pesar de las distancias, en todo el planeta y más allá...

Espero que a bordo de este blog, disfrutéis de algunos enlaces interesantes,  de bonitas imágenes y  también  de algunas anécdotas sobre el make-in off de mis relatos y novelas; una actividad que  procuraré mantener con una cierta periodicidad.  En definitiva, espero que aquí encontréis un  agradable espacio de  ocio y entretenimiento. Estoy encantada de poder estar en contacto con mis lectores.