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sábado, 30 de marzo de 2019

EL OLOR DEL VIENTO #loscuentosdeflora


¡Bienvenidos de nuevo!

Cuántas veces decimos, o pensamos: ¡Necesito un respiro!  Voy a que me dé un poco el aire…  Pásame aquella revista o el abanico, que necesito darme aire…
La brisa o el viento  nos dan aliento, energía, nuevos ánimos, alivio y relax; placer.  Necesitamos aire fresco. Respirar. Tomar consciencia de ello…  Respirar. Aprender a respirar...
¿Qué tendrán la brisa o el viento, que son capaces de  invitarnos  a desconectar  del mundo que nos rodea y que nos ayudan a sumergirnos en nuestro interior? 
Nuestro interior. Aquél recóndito lugar etéreo, indefinido… Allí donde nos encontramos con  aquel yo desmadejado; disperso y  enajenado por el ajetreo frenético de la vida, del estrés y la sinrazón...


 EL OLOR DEL VIENTO. 

Violeta contempló sosegadamente el verde prado, mientras esperaba.  Alzó el mentón y apoyó su cabeza en la pared de la rustica masía; y cerró los ojos, para  disfrutar de  la fresca brisa vespertina con la que iniciaba unos dias de merecido descanso. Y respiró hondo, disfrutando de aquel momento.
Habia salido de una guardia especialmente dificil repleta de olores intensos. Algunos nauseabundos... Viejos conocidos. Estaba haciendo un estudio sobre el impacto de los olores en el cerebro. Y tambien  un manual de diagnósticos odoríferos: el olor dulzón de los estafilocicos  en  orina; el olor  acre del sudor de la cirrosis; el olor metálico de la sangre; el denso y vomitivo olor  del pus de un abceso desbridado; el olor amargo de la bilis. Olor a mujer; olor a hombre

¡Había tantos  olores diferentes  según las personas, su edad, sexo o raza, que tenía marcados a fuego en su  memoria!  Reconocía y anticipaba probables diagnósticos solo por el olor al entrar en la habitación de los enfermos. Aun así, en su vida cotidiana no se refugiaba en perfumes intensos ni en ambientadores contundentes. No pretendia borrar su memoria odorífera, embotando su olfato. Y menos con aromas fuertes y agresivos, como ambientadores y perfumes incluso de alta gama, repletos de disruptores endocrinos y bisfenoles, ya que sabía que su intenso olor suele fijarse con productos derivados del petróleo… 

Una  generosa ducha con  jabón neutro  aderezado con algunas gotas  de limon o de naranja natural había sido suficiente para  gratificar su olfato, saturado por tan intensa jornada. Y tan  sensible en su estado... Alan le había obsequiado con un perfume natural. Sutil. Casi imperceptible.  Estaba  elaborado  a la manera tradicional, con almizcle, disoluciones alcohólicas y aromas de algunos aceites esenciales afrutados. Acaso melisa, mandarina o azahar.
Violeta había vertido un par de gotas en su blusa y en el cabello. No quería que aquel sutil perfume  borrara su olor en aquella nueva cita… 

Para ella existían tres  aromas sagrados: el propio,  el  olor  de los bebés, y el olor del viento... 




Oler, respirar…¡Tómate un respiro! 

Hoy como complemento a esta entrada, comparto con vosotros un vídeo práctico del Dr. Mario Alonso Puig. Este es un vídeo corto en el que realiza una práctica de relajación a modo de tutoríal y que dura unos minutos.  Aprender esta sencilla técnica nos puede reportar saludables beneficios.




Añado  además, un vídeo largo de 1 hora de duración en el que explica los  intríngulis en la automatización de nuestra conducta y las fuentes de estrés.  


¡Hasta la próxima entrada!


domingo, 3 de marzo de 2019

El refugio del escritor. #loscuentosdeflora

¡Bienvenidos!

Sabido es que en muchas ocasiones, los escritores necesitamos aislarnos del mundo; rodearnos de silencio y de quietud. Para un escritor amateur como yo, que va arañando el escaso tiempo del que dispone y no siempre con circunstancias  favorables, escribir, a veces resulta complicado.  Por ello, esta fotografía emula mi anhelo. Quietud, silencio, calidez, sosiego, soledad. Nada mejor que un bosque ausente de sonidos. Esto ocurre cuando nieva...




La Luz del candil delataba la actividad en la cabaña. Escuché el sonido del apasionado tecleo de una máquina de escribir. Anduve sigilosamente y cobijado por las sombras, pero el crujido de la nieve delató mis diminutas pisadas.

Con una mano limpié la nieve de los cristales, mientras sujetaba con la otra un viejo libro. Y miré hacia el interior. El chirrido de la puerta me alertó, y al girarme vi  que una sombra se abalanzaba sobre mí y cogiéndome con firmeza me llevó en volandas hasta La Luz.

—Ehhhhh—grité asustado, pero indignado Y me soltó.

Simultáneamente me giré al escuchar detrás de mi un fuerte chasquido proveniente del frondoso bosque.  La nieve acumulada en las ramas de los abetos, fue sacudida por un ser oscuro y harapiento que corría desesperadamente hacia la casa.  Dí un traspiés y viendo que ya estaba dentro de la cabaña, suspiré aliviado; ¡había conseguido cruzar el umbral luminoso!

Drástica, la puerta, se cerró de inmediato tras mis pasos.  Y el Halo de los Sucesos, selló la puerta.

La voz socarrona de Diptongo, el escritor, resonó en la estancia:
—Duende..., ¡pillastre! Te has adelantado a la bruja.
—Temí no conseguirlo.
—Ojo, que aún anda fuer merodeando…¡Menudo susto me has dado!
—Toma el libro —dije—mientras de puntillas, alcancé con cierta dificultad  sobre la mesa, aquel
    antiguo compendio de hechizos y conjuros.
—Te has ganado una taza de chocolate caliente.  ¡Estoy muy contento!
Brrrr…
—Me vendrá bien —dije frotándome las manos para desentumecerlas.Estoy cansado. Ha sido difícil.
—Cierto. Pero lo has recuperado. Pues no creía que…
—Tengo mucho frío…—dije mientras un escalofrío recorría mi espalda—.

Cogí la taza  que me ofrecía mi amigo, el gruíter y miré con cierto temor hacia la ventana, donde el rostro iracundo de la bruja Brasas, se aplastaba con ímpetu contra el cristal de la ventana.  El odio de su mirada me hacía estremecer y me quitaba el aliento. Sus  estridentes alaridos de rabia rompieron el silencio de la noche, hasta que apareció la Dama de las Nieves y conjuró al silencio. Y la dejó muda hasta que llegara la primavera. La miré de nuevo, pero mas tranquilo, puesto que ya estaba a salvo y corrí las cortinas para no ver su fea expresión;  y suspiré aliviado. Ella ya no podría entrar en la cabaña de las musas. Ya no podría  quebrar el silencio. Ya no podría quemar los valiosos libros que allí se guardaban…

Aquella noche por fin dormí tranquilo, arrullado por el mágico y recurrente sonido del tecleo...




                                                       ************************

Escribir una novela me resulta muy grato, pero difícil de congeniar con las vicisitudes que la vida me pone en el camino. Acabar y revisar mi última novela me está demandando mas tiempo y esfuerzo del que tenía previsto y por ello he ido espaciando las entradas al blog. La confirmación de los datos de la documentación consultada, la creación de algunos personajes, la verosimilitud de la trama y la revisión de las palabras adecuadas y los tiempos verbales, me han supuesto un plus, en este caso.  Suerte que la música siempre ameniza, inspira y me acompaña en esta aventura que es escribir… Tengo muchas ganas de acabar la novela y  anunciaros por fin el título y  una aproximada fecha de lanzamiento.

Dicho esto, mi debut en las redes me ha desbordado en algunos momentos, a pesar de que  intento adjudicar un tiempo fijo para ello.  Por otra parte hace unos días  que formo parte de la Asociacion de Escritores Amateur y mi libro de relatos está de gira nacional por España, lo cual me ha exigido mas dedicación y tiempo. ¡Estoy entusiasmada con esta nueva oportunidad! Si queréis visitar la página:   www.asociacionescritoresamateur.com

Y si os apetece seguir mi trayectoria en Instagram, os recuerdo mi página: @florasmithbcn Gracias.

Si os gusta escribir o estáis pensando en hacer algún taller de escritura, os  invito a que visitéis la página www.auladeescritores.com. un lugar confortable donde  podéis compartir ideas, palabras y fantasía y aprender nuevas técnicas para escribir mejor, respetando vuestro estilo.

Os dejo con un vídeo de fantasía que se acompaña de una bonita melodía.



¡Hasta la próxima entrada!

viernes, 1 de febrero de 2019

¿Y luego qué…? Velas en el horizonte.


¡Bienvenidos a bordo!

Tras un tiempo en varadero, este blog retoma su singladura con el nuevo año.
Nunca mejor dicho, pues buscando en las redes alguna imagen o video con que me motivara para amenizar esta entrada, me he topado con un viejo conocido: El Bergantín  Tres Hombres. Con mayúsculas.



Instagram: @treshombres.rum.   y  @treshombres.shipping

Aunque este bonito vídeo es del 2012, me satisface corroborar que  estos pioneros—a día de hoy—  siguen surcando los mares en su labor comercial con el transporte de algunas  preciadas mercancías: café, cacao, ron, etc.   Un transporte sostenible y una forma de vida diferente que un día resolvieron comenzar estos emprendedores, para no colaborar con la contaminación del medio ambiente y de los océanos y mantener una forma de vivir diferente, pero buscada, que es su relación con el mar.

¿Sabéis que el transporte marítimo es la 6ª causa de contaminación ambiental en nuestro planeta azul? Podéis curiosear aquí : http://www.localizatodo.com/home.html

¿A que esperamos para apoyar el transporte marítimo sostenible?

El timing, la velocidad , "la cantidad", de productos que se mueven  los grandes buques para obtener un gran volumen comercial que abarate costes a los que gestionan la venta de estos productos — y sobre todo, las  enormes distancias a las que se trasladan las mercancías,  de una parte del mundo a otra— muchas veces sin mayor objeto que los réditos de contratación de los espacios o condiciones laborales, así como el modo "just in time" precisamente  para que las fábricas y almacenes NO  hayan de tener naves de  almacenaje ni stocks—, obliga a mover   TODAS LAS MERCANCÍAS, EN TODAS LAS ÉPOCAS DEL AÑO Y POR TODOS LOS MEDIOS: AÉREOS, TERRESTRES Y MARÍTIMOS—.   

Estas políticas y actuaciones  fomentadas por la globlización han resultado ser el mayor dinamizador del consumo desorbitado de combustibles  fósiles y del incremento de las emisiones de CO2. Grandes buques portacontainers, cruceros, petroleros, aviones, camiones… ¡por miles de millones, las 24 horas de cada día! Año tras año. 

Todo ello  se ha desbordado  socialmente.  Además esta conducta empresarial reiterada, se ha trasladado al comercio hasta el nivel del consumidor de a pie,  por un hábito inculcado expresamente e integrado ya en nuestras mentes: el usar y tirar.  Una  costumbre cotidiana  y frenética que ejercemos durante las 24 horas durante 365 días del año.
Probad a hacer una lista con todas  las cosas que tiráis desde por la mañana hasta por la noche, durante una semana. Y calcular el volumen de bolsas de basura y productos tóxicos que generaríais en esa semana. ¡Probablemente llenaríamos la habitación hasta el techo!

La industria del envasado ha de replantearse  esa escalada vertiginosa  que ha emprendido con el hipermegasuperenvasado,  como dicen nuestros jóvenes.  Es impactante y nos adentra en una vorágine y volumen de basuras inadmisible.

El caso es que, año tras año,  se nos ha abocado y acostumbrado al despilfarro y a la desvalorización. A un consumismo frenético. Esto es un gran y complejo tema a reflexionar, precisamente porque abarca a todos los ámbitos de nuestra vida: higiene, educación, sanidad, laboral, construcción, movilidad, alimentación, industria, basuras, salubridad, etc.   Ya sabemos que la reeducación y la reordenación social e industrial  actuará lentamente pues  para — "con-s-cienciar-nos"— los humanos,  necesitamos tiempo y que, además, no nos pongan mas trabas en el camino que deshagan lo logrado… Es difícil. Pero no imposible.

Es evidente que no es posible ni deseable sustituir a todos  estos grandes buques  mastodonticos transportadores de objetos de consumo— muchos de ellos superfluos—y que es complicado racionalizar la hipermovilidad de las  de personas. No podemos dejar de viajar en avión o en un Ferry. Pero está claro que no es sostenible vivir en Barcelona y trabajar en Gerona, o Tarragona o Londres o París cada día.   Y mucho menos ir de compras  o de finde asiduamente a otro continente a golpe de combustible y CO2…a low cost.

Low cost. Esto ha resultado ser un despropósito medioambiental, por su gran repercusión. La industria aeronáutica—sin control—  se ha desmandado. Es una locura.

¿Como puede ser que me cueste menos un billete de avión a cualquier ciudad europea, que un taxi a la periferia de la ciudad?

Está claro que tenemos que viajar. Pero, o racionalizamos los viajes, o ponemos cuotas de consumo por persona  en los desplazamientos, o utilizamos otros medios que no contaminen.  Y para eso, la industria y la tecnología han de crearlo. ¿

¿Que no podrá hacer en la tierra la industria aeronáutica, si es capaz de llegar a Marte y mas allá….?
Es imprescindible que los gobiernos apuesten por  la investigación en nuevos medios de transporte sostenible , o por la modificación en los combustibles y maneras de propulsión, que por falta de tecnología, no será…  Si destinaran los recursos que dedican al armamento y a las guerras, a estas investigaciones, iríamos mejor.  Al fin y al cabo los inventos estelares de la humanidad en el siglo pasado comenzaron a investigarse y se crearon para las guerras….  ¡Pasemos esa página!

La logística que han generado los intereses comerciales,  empresariales, bancarios y políticos — que  son los que nos han creado necesidades al usuario y al cliente— , y los que nos han proporcionado los vehículos, artefactos y otros  productos contaminantes, no obstante, no puede desacelerarse bruscamente, ni de hoy para dentro de un par de años, para no colapsar el sistema.

Pero podemos cambiar el chip, y  también el vector de aceleración, para contribuir a mejorar la calidad del  medio ambiente; para fomentar un comercio y una movilidad mas racional y para crear puestos de trabajo y formas de vivir que mejoren la calidad de vida de las personas. Para vivir mejor y a un ritmo mas natural. Los pequeños productores pueden tener una salida al mercado de una manera mas accesible y diferente, lejana a las exigencias de las grandes superficies y a la  decadente calidad  y sobreexplotación de los  recursos que exigen algunos mayoristas e intermediarios sin escrúpulos. Nosotros solitos, los consumidores hemos barrido al pequeño comercio. Cierran tiendas de alimentación, de moda, librerías, pescaderías….  Preferimos ir a comprar a las grandes superficies. "Necesitamos comprar ajo negro, manzanas violetas y berenjenas de color fucsia, para hacer un plato delicatessen. No importa que vengan de los confines del mundo y que el coste ambiental de su  transporte sea inasumible.  Vivimos en una sociedad que valora en exceso la imagen y las innovaciones superfluas con que redecorar nuestra vida, — mientras deglutimos piretrinas, bencenos , mercurio y aluminio aliñados con berenjenas, ajos y manzanas— ...

Volviendo al transporte  más sostenible, cualquier alimento o mercancía no perecedera,  podría transportarse allende los mares con barcos a vela. De hecho ya existen algunas empresas con estas características. Ya hay navegando algunos  preciosos barcos veleros-cargueros por los océanos:  los Sails Cargo. Son pocos. Apenas actúan como los embajadores de una idea, de una conducta y de unas actividades comerciales sostenibles, que aún hoy día, quizás no  puedan ser accesibles a todos los públicos…. Necesitan mas tiempo, veleros mas grandes  y empresas que se impliquen en sus actividades, como para rentabilizar y abaratar los productos.

No es nada nuevo. Ya lo hicieron en su época, las flotas de los grandes clíperes como el Cutty Sark, que transportaban té, con la connotación de que su exquisitez dependía del  tiempo transcurrido desde su recolección y de su estado de conservación, para evitar mohos y su oxidación; el excelente estado en que llegaba a Londres — y que daba fe de ello el palacio de Buckingham,  regio receptor de la llegada del primer fardo de té— lo que me permite intuir que hay muchísimos productos —no tan delicados como el té— que podrían transportarse a vela.

Tambien existió la llamada Flota del Grano, destinada a transportar cereales, en su mayor parte cebada y trigo, en grandes veleros como el Pamir. Pueden transportarse frutas como cocos, frutos secos, etc.  Nuestro centenario pailebote Santa Eulalia— amarrado en el muelle de Barcelona—, sabe bien de estas tareas, pues este barco  las realizó  entre  las Baleares y electoral mediterráneo si no recuerdo mal.  Transportó material de construcción, sal, madera, cerámicas, madera y otros productos. Los pailebotes son un tipo de velero muy adecuado pues  su diseño permitía que su gran bodega albergara almendras y aceite entre otros  cuando navegaban rumbo a Cuba y a diversos lugares de Centroamérica y a la vuelta regresaban cargados con  azúcar, ron, tabaco, café, etc.  Los veleros con velas cuadras son idóneos para cruzar el atlántico empujados por los alisios...

¿Qué no podremos hacer  hoy día que no hicieran nuestros antepasados con galeones, bergantines y fragatas  desde el siglo XVI  y con muchos menos recursos?

Y no me refiero solo al transporte transoceánico de ultramar…. 

 ¿Acaso no podríamos transportar productos entre el Mediterráneo en un circuito Barcelona y Tarragona y  Valencia en barco? ¿Porque no transportar  productos y pasaje a las Baleares, Cartagena, Málaga, Francia mediterránea, Italia, Grecia, etc?  por citar algunos puertos importantes del litoral mediterráneo.  Y ya en la costa atlántica ¿porqué no  crear una línea de transporte entre Canarias, Huelva, Cadiz, Portugal, Galicia, Cantabria y País Vasco?  ¿O entre Francia e Inglaterra; entre Inglaterra e Irlanda ú Holanda, Alemania y mas allá…?

¿En qué barcos podría hacerse hoy día?

El caso es que podrían recuperarse fragatas y goletas   antiguas de las que todavía quedan para reunir una flota de transporte, dando un nuevo valor a estos veleros con la energía del viento:  más lenta,  sostenible,  y medio ambientalmente  saludable.  Y  por supuesto construir nuevos barcos veleros mas ergonómicos y adecuados a lo que tuvieran que transportar...

Existen muchos barcos en los cementerios navales de algunos puertos y algunos de ellos podrían ser candidatos a un nuevo arbolado y rehabilitación, como ocurre  con el SV Brigantes, un barco recuperado de mas de un siglo ( 1911)  que va tomando forma y lo están rehabilitando  en Trapani
( Sicilia / Italia)

Esta nueva tendencia nos permitiría minimizar  gasto de combustibles y sus emisiones, pues los veleros tan solo utilizan el motor  para maniobras de emergencia y para la  seguridad en la entrada y salida de los  puertos. El motor podría ser eléctrico o de hidrógeno, o de agua de mar,  rizando el rizo.

No es una quimera. Es posible. No para todo; pero sí,  para muchos productos.  Estos barcos Incluso podrían ser mixtos de pasaje y carga, como se hacía en la antigüedad.  Algunos de estos barcos que os doy a conocer,  tambien ofrecen la oportunidad de trainingship  ( buque-escuela)  y  en algunos casos admiten pasaje en alguna de sus  singladuras o viajes.


Me gusta pensar que el horizonte se cubriera de nuevo con grandes veleros silenciosos y  emblemáticos que contribuyeran a disminuir el número de las grandes moles de containers metálicos que transportan los enormes buques mastodonticos.

Para optimizar  el coste del transporte, frecuentemente los cargueros mastodónticos — por  la pérdida del centro de gravedad, debido al oleaje y a la altura de su carga— ,  pierden numerosos y enormes containers  de los que llevan apilados, que se hunden irremediablemente en las profundidades de aguas azules de los océanos, en mar abierto. Nadie va a recuperarlos.  Nunca.  No se puede. Con un poco de suerte algunos acaban varados en las playas… y otros quedan depositados en el cementerio oceánico junto a los barriles radioactivos que ese corroen en el fondo…. ¿Hasta cuando vamos a envenenar el planeta?

La meteorología es la mayor adversidad del transporte naval. Y el exceso de la  altura de la carga de  los containers, para "optimizar" la rentabilidad del viaje, es un  alto riesgo conocido por todos. Aún así, tientan la suerte. Pagan los seguros. Pero sobre todo, lo paga el medio ambiente. 

Me gusta pensar que la enormes hélices  de esos mastodontes con su velocidad  vertiginosa, —esa  que hiere a menudo, los lomos de las ballenas,  o las mata, pues las ballenas nadan mas lentamente y sí o sí, tienen que salir a respirar—,  afortunadamente no estarán presentes en los buques de vela pues están dotados con  hélices mas pequeñas y sobre todo, porque navegan a una velocidad menor y mas respetuosa con el ritmo del océano y sus especies.

Al ser barcos  relativamente pequeños en comparación a los trasatlánticos, petroleros y otros, la relación de estos veleros y  de sus gentes con el mar —no se adultera—, porque no se olvidan del medio al estar en permanente contacto y simbiosis con él.

Me gusta pensar las toneladas de combustible y de emisiones contaminantes que se ahorrarían con este medio de transporte a vela  implantado globalmente en todos los puertos del mundo, pues ayudaría a atenuar el maltrato que  infringimos al planeta, pues respiramos y nos alimentamos de él.  Lo poco va sumando… Lo pequeño es importante.

Por otra parte, se dinamizaría  la utilización de los  astilleros artesanales que aún quedan,  pues la construcción de esta hipotética flota sostenible, iría recambiando y reponiendo los empleos que, al automatizar la construcción de los grandes ferris y fragatas se pierden por la finiquitación de los empleos cada X años.  Los veleros necesitan personas. Personas disciplinadas. Profesionales. Asertivas. Empáticas. Convencidas. Ilusionadas. Trabajadoras. También supondría una recuperación de  algunos oficios  artesanos que se están extinguiendo y que recobrarían un nuevo impulso con el manejo de la cabuyería, la construcción de aparejos, jarcias y velas  para estos nuevos barcos.

No soy ingenua y el mayor problema  ante este nuevo horizonte, es sin duda  la gestión del poder y su repercusión económica. Le siguen en dificultad, la velocidad y la inmediatez de las entregas; el dar el servicio; contentar al  que procesa el producto  y también al consumidor. ¡Ojo con el timing!
Y con el servicio logístico Just in time. Esa vorágine velocista, sincronizada que hemos creado y que devora nuestro tiempo con ansiedad y frenesí. Descoloca las producciones y  el funcionamiento de los servicios si falla...

¡Que mal nos lo montamos!  Siempre con prisas, con nervios, con ansiedad y con estrés.

Es necesario que reflexionemos.  ¿En serio todo lo necesitamos para  ¡ya! o para ayer…?  La velocidad, la inmediatez y el "tener -de -todo /en -todo- momento y -en-cualquier-epoca-del-año"es la epidemia de nuestro tiempo en los países desarrollados, donde derrochamos recursos, objetos cotidianos, aparatos y máquinas y  también alimentos con muchísima  indolencia. Tiramos ropas porque cambio la moda, compramos compulsivamente  y nadie recuerda ya como huelen el aire, o  los guisos, y quizás, hasta las personas, pues existe una obsesión en que todo huela bien, e igual e inundamos nuestras casas y comercios con ambientados y olores fuertísimos. Y la paradoja es que  perdemos de vista que nuestras frutas y alimentos ya no huelen. No huelen a nada.

Un elemento  muy distorsionado  en nuestra sociedad es la falta de paciencia. La irritabilidad ante cualquier cosa que interrumpa nuestras previsiones.  El capricho exponencial. La sociedad actual  está impregnada con una impronta global  que es compulsiva por definición.  La desmesurada competencia. El desmesurado consumo. La desmesurada manipulación que se hace en los medios publicitarios y redes sociales con  los que se nos redirige la atención y se fomenta  la compulsión para  aumentar el consumo mas y mas. Sufrimos de Ansiedad y visceralidad y exigimos  satisfacción al momento.  Likes, likes, likes. Selfies. Fashion. Top...

Usar y tirar. Usar y tirar. Usar y tirar. Usar y tirar. Usar y tirar….  ¡¡Basta!!

Se está instalando en nuestras  diversas culturas el concepto de vive hoy. Aquí  y ahora. Y nada mas. no import el luego. Vive el momento a tope, que mañana no se sabe…
Y esto me hace pensar que aunque vivir el aquí y ahora por si mismo es muy  bueno y positivo para liberarnos de la ansiedad y para  disfrutar del momento con plena "con-s-ciencia"—también es cierto que esta filosofía malentendida—, buena parte de los humanos — la prostituimos o tergiversamos en una oda a la comodidad— . A falta de reflexión.  Nos aboca a la impunidad; nos aligera y distorsiona  la conciencia y  la carga  que supone el asumir nuestras responsabilidades para con el día de mañana; ese que estamos condicionando con nuestras acciones y sus consecuencias...

¿Y luego, que?  ¿Qué mañana dejaremos a nuestros sucesores? Pensemos. Y actuemos.

Es bueno  saber de donde venimos. Es bueno vivir el aquí y ahora. Es bueno  reflexionar y ser responsables de las consecuencias de nuestras acciones.  Hoy, aquí y ahora estamos influyendo negativamente en nuestro planeta  con innumerables y agresivas actuaciones tóxicas y  intervenciones geológicas y espaciales donde vertemos mas y mas basuras de toda índole.


Tenemos la responsabilidad de  velar por ello, cada cual con lo que pueda aportar, que siempre  es mas de lo que nos imaginamos. Cada individuo tiene fuerza y capacidad de decisión. Coraje. Determinación.  Podemos cambiar el rumbo. Nuestras acciones cotidianas como reciclar, reutilizar y evitar la contaminación ambiental, freática, terrestre, etc.  tienen gran valor en las repercusiones propias  del medio donde vivimos, y también en las del medio ambiente global.

Si minimizámos la contaminación e intoxicáramos menos la tierra, limpiaríamos los ríos.
Si limpiáramos los ríos, no ensuciaríamos el mar. Si limpiámos el mar, comeríamos mas saludable y  protegeríamos sus especies. Si  la lluvia que cae del cielo fuera limpia ( que no lo es), iría saneando la tierra y el aire, tanto en cuanto no utilizemos pesticidas ni insecticidas contaminantes. Es un ciclo cerrado y vicioso que hay que romper….  

Disculpad tanta redundancia, pero es que a veces nos olvidamos de que este ciclo existe y solo pensamos en lo que vemos o lo que conocemos… Por eso he querido enumerarlo expresamente.

Tenemos que ser conscientes de que cada día  que pasa todos tenemos una gran oportunidad para disminuir las acciones tóxicas que realizamos en el medio ambiente.  La industria y el comercio han de reinventarse en modo ecológico. Y los políticos también. Cada uno de nosotros podemos presionar con nuestra actitud, con nuestra firmeza el cambio que queremos en nuestro horizonte.  Los consumidores tenemos el poder de comprar.  O no comprar. Consumir, o no consumir.

Ese es el valor de las asociaciones, las agrupaciones, de los voluntarios y las Ong, y también —porque no— , de  todas las empresas comerciales e industrias que se presten a colaborar y a reinventar el futuro. No son el enemigo.  Los  empresarios emprendedores son importantes para el futuro si  tienen una clara visión medio ambiental y  deberían liderar la industria, las empresas y el comercio, el consumo racionalizado. Esta nueva conducta, con su plan de choque podría aportar mucho al medio ambiente y a su conservación, además de garantizar su  lícito negocio empresarial.

El motor de hidrógeno, o el motor de agua de mar —esos que no se quieren fabricar para uso cotidiano— nos  demuestran la doble moral que existe en los grandes monopolios y  en la política global.

En estos momentos, se está centrado la atención en el stop plásticos. ¡Ya era hora! Llegamos tarde, pero bueno,  ya estamos en ello.  Con los combustibles pasa lo mismo.  La política y la industria se están centrando solo en los automóviles, que no es poco. Pero no es todo.

Nadie habla de los aviones. Ni del exceso de calefacción  en invierno,  ni del desmesurado frío que disfrutamos en verano en los  lugares públicos y grandes superficies y oficinas; en los hoteles; en el hogar.  ¿En serio hemos de estar a 24 grados siempre?  ¿Invierno y verano?

Esto ocurre en los países desarrollados. Nadie habla  del exceso de químicos ambientales, detergentes,  ambientados derivados del petróleo, ni de la ingente cantidad de productos productos de limpieza que son muy contaminantes; ni de los aceites domésticos ni de los industriales; de los venenos  y tintes ni de la  tóxicidad de los metales pesados, que son un veneno de gran impacto para nuestra salud. También.

¿Quien piensa en el impacto  de toxicidad química  que pueden tener los trillones de baterías funcionales  que luego, años mas tarde  serán desechadas por la implantación de los coches eléctricos?   Y con referencia al  impacto del electromagnetismo que puedan generar  el gran acúmulo de estas ondas  en la salud...¿lo ha estudiado alguien?

El ser humano dispone de una gran inteligencia, que en demasiadas ocasiones utiliza para crear muchos y grandes problemas, pero también está capacitado para encontrar las soluciones.

Todo depende de su elección.  ¿ Por qué apostamos?

No se puede desacelerar el ritmo frenético  que nos han impuesto la logística y el just intime, en el ámbito industrial, comercial y social en poco tiempo. Se colapsarla el abastecimiento.  Pero sí que  podemos establecer pequeños cambios programados y racionalizados en el tiempo  en un relativo corto y medio plazo, para una transición, por ejemplo en el horizonte de la próxima década.  Se hacen necesarias y urgentes legislaciones ambientales que condicionen a la propia industria de fabricación, ya en su origen, con unos "tempos suficientes" para su adaptación y reinvención tecnológica y para que puedan adaptar o renovar sus sistemas productivos y su logística. Para que puedan redefinir sus productos.  No valen las multas. Esa pantalla tiene que desecharse como única penalización, como se ha hecho hasta ahora.


 ¿Estamos dispuestos a quitarnos la venda de los ojos?

La racionalización de los recursos y  la desaceleración en el consumo y en la velocidad de nuestra manera de vivir, tendría, —si hipotéticamente estuviéramos dispuestos a vivir mejor  y de manera mas sostenible y saludable, (aquí y ahora)—, insisto..., tendría que ser con una planificación muy detallada  a medio y largo plazo, para no crear cuellos de botella en el sistema industrial,  tanto en la  logística como por supuesto tampoco un sentido de vacío y de desgracia que importaría en ese consumidor compulsivo en que nos hemos convertido todos. Unos mas. Y otros  menos. Hay que comenzar a reeducar  el consumismo de los adultos, para educar  a los mas pequeños.

Sería bueno decidir — desde este tan cacareado aquí y ahora—, que  es lo que queremos hacer  con nuestro planeta y con  el rumbo a que estamos llevando a nuestro medio ambiente y nuestras vidas, nuestra salud;  tenemos que intervenir positivamente en el mundo que dejaremos a nuestros hijos y nietos.

Tenemos que cambiar este rumbo suicida ….  Nuestro planeta es  demasiado bello para destruirlo. Y nosotros demasiado importantes, como para sucumbir a la estupidez.

                                                        ********


Afortunadamente, algo se está moviendo en el mundo y se suman gentes y  nuevos proyectos para emprender un nuevo camino en el transporte sostenible. En este caso me centraré en el transporte por mar, con el empuje del viento….

¿Comienza una nueva era?  ¡¡Ojalá recuperemos esa otra manera de hacer...!!

Aquí os paso algunos vídeos y enlaces  informativos de este tema que he encontrado en las redes.  Espero que os sean útiles y que los disfrutéis. Y que os aporten ideas y nuevos proyectos.  El futuro se construye desde el presente.


                                                       ********


             
Desde Cornualles, Co. UK, esta bonita goleta de madera, botada en 2012,  realiza transporte de vino francés y cerveza entre diferentes puntos desde Francia y Portugal.

https://www.grayhoundluggersailing.co.uk/






2017- Chocolate, cafe y te. Y ron. Esto no podía faltar... transportado a Bremen. Alemania.
Charla de Ben, uno de los componentes del equipo de la goleta Avontuur
https://timbercoast.com.   Instagram: @timbercoast







Proyecto Ceiba. ¿Te interesa?  Construcción de un velero  para transporte de mercancías sostenible, y actuaciones de  repoblación forestal en Costa Rica.  www.sailscargo.org

Instagram:  @ceiba_sailscargo






La goleta  Avontuur, promocionada por la  empresa Alemana Timbercoast,
ubicada en  Elsfleth ha emprendido  un nuevo proyecto de transporte marítimo, transportando te, chocolate, café y ron…https://timbercoast.com

Instagram : @Timbercoast






sailboatproject.org    ( Sussex) Co.UK.  dispone de una escuela de vela que utiliza varios barcos : el Jalapeño, Iris, Bessie Ellen y Nordlys   para el transporte de aceite, aceitunas y almendras, entre  diversos países.  México, Portugal…

Instagram:  @sail_boat_project







Instagram  @towt_transportalavoile

Trasporte marítimo  de cacao, vino de burdeos, cafe,  te verde,  ron,  su base está en Douardenez, Port Rhu. Francia ——— Crowfonding Co2 free cargo by sail
#cargosailing




El SV Brigantes, es un barco de 1911 con casco de hierro que estaba arrinconado en el muelle, diríase que  para desguazar.  Pero alguien se fijó en él.  Es el barco gemelo del Eye of the Wind. Y lo están rehabilitando para su uso en transporte marítimo sostenible ( Sails cargo ).
Transportará aceite, café, grano de cacao,  ron y otros productos hasta  el Mediterráneo. Su puerto base está  en Trapani (Sicilia). Italia.   brigantes.eu

Instagram:    @sv_brigantes




¡Buena proa y buenos vientos a todos ellos!


Entonces..., ¿qué?   ¿Abordamos la disminución del CO2 en todos los ámbitos, minimizando los combustibles?  ¿Sustituimos plásticos y pesticidas y nos hacemos con el timón poniendo proa hacia un mundo mejor y mas saludable ?

Aquí y ahora ¡Medios hay! La voluntad y la decisión, son nuestras.



¡Hasta la próxima entrada!




sábado, 13 de octubre de 2018

Y Narciso cayó al agua...

¡Bienvenidos a esta nueva entrada!

Ha sido un largo paréntesis sin escribir en el blog. He tenido que aparcarme un tiempo para lidiar con asuntos propios y para  escribir, pues estoy acabando mi  última novela. No doy abasto. Y además caí en las redes…  ¡Nunca lo hubiera imaginado! Cuando no es el teléfono, es contestar los mensajes de Facebook, y cuando no, Instagram o el mail.   ¡Hasta aquí he llegado! ¡No puede ser!





    Aparte de la época estival,  que propicia estos parones veraniegos, las redes nos enredan —valga la redundancia—  y  nos comprometen, porque hay que contestar, —por interés y por  cortesía—.  Pero tras esta época  frenética y novedosa  en que he debutado en ellas, he llegado a la conclusión de  que tengo que administrar un tiempo determinado para estos asuntos sociales y publicitarios. Se hace necesario  que administre mi tiempo de otra manera. Por salud mental, familiar y social.

Estos medios tecnológicos son estupendos, magníficos para relacionarnos y saber de los demás  e intercambiar opiniones y compartir afinidades; también para  dar a conocer nuestros proyectos, pero como diría mi abuela,  al final nos sorben el seso.  Y aún mas. Los ojos. La mirada. El pensamiento.

He descubierto  tras utilizarlos,  que mucha gente vive de las imágenes, como las abuelas que van a la peluquería y solo pasan las hojas para ver las fotos y no leen. En ellas lo entiendo, pues tienen deficiencias visuales y solo miran.    Pero…. ¿y los jóvenes y de mediana edad?  Apenas  leen. Ni ha dado tiempo a que acabara de colgar algún post con parrafada incluida, y ya tengo varios me gusta. ¡No les da tiempo de leerlos!  Valoran la imagen. Lo que  miran:  fotos, stickers , gifs  y vídeos. Los clics son compulsivos. A mi también me ha pasado.  Afortunadamente también se cuelan  en las redes escritores, poetas y artistas, agencias de viajes y páginas de naturaleza y ecología, de manualidades. Y así se hace mas ameno. Y también  mas adictivo…¡¡Allí encontramos todo lo que queremos.!!



Me preocupa profundamente que  en las nuevas generaciones hay grupos numerosos de jóvenes y no tan jóvenes, que parece que solo están pendientes de acumular seguidores, y conseguir me gustas.  Su interés principal es hacer  movimientos repetitivos ,  fotos  enseñando la lengua, o parte de su cuerpo,  haciendo muecas para acumular  todas —las Kas—  que puedan para destacar en el ranking de seguidores. Eso es vital. No hay vida mas allá de los seguidores.  No tener muchísimos seguidores supone un fracaso social y personal. 

En mi reciente debut en Instagram,  hace unos meses, me he quedado estupefacta  de encontrar páginas en las que solo hay fotos-fotos- fotos -fotos -fotos, del cuerpo serrano. Y está bien. Hay mucha gente guapa por el mundo y es agradecido mirar un cuerpo hermoso. ¡¿Y que más?!… Porque sería bueno que  hubiera algo mas. Entiendo que los que son modelos tengan la casa, la Oficina, y todas sus páginas virtuales empapeladas con sus fotos, pues viven de ello.

Pero la gente joven que esta estudiando -o no-, que dedique  la mayor parte de su tiempo libre a confeccionar estos looks, para obtener el selfy mas fashion para obtener miles de me gustas,  sin mas motivación que esa, me parece incluso peligroso. O que algún ministro/a, esté en el congreso jugando o mirando una pantalla, en vez de atender, ya es el colmo. 

                                             
La recompensa constante—ante ningún esfuerzo mas, que  el de buscar el tiempo necesario y el escenario idóneo  para hacer la foto—, para recibir una aprobación continua, y una demanda  de atención continuada las veinticuatro horas, probablemente modularán  una baja tolerancia al fracaso.   
Regalarse los oídos —o en este caso los ojos—, ante tanto corazón y ante tantos likes4likes difícilmente proporcionará elementos de contraste  y de maduración en estos jóvenes que quizás no  toleren o no encajen los — ya no me gustas, —o—,  no voy a estar pendiente de ti todo el día.

Es fácil acostumbrarse a que la gente se vuelva adicta a tí y a tus cosas. Pero  puede  alimentar una falsa autoestima.  Si uno necesita de la aprobación constante de los demás para sentirse bien, —y con el agravante de que es solo imagen lo que muestras— me parece que si es el único,  no es un buen camino.


                                   

Puede ocurrir que cualquier  circunstancia ajena, fortuita o accidental rompa el efecto espejo. Incluso una gota de agua, interrumpirá esa contemplación  y moda fashion y las ondas distorsionarán esas fotos que hacemos o contemplamos  con una asiduidad enfermiza. 
¿Como afrontarán la distorsión de su imagen estas nuevas generaciones,  con la evolución y el desgaste de la edad o con las modificaciones naturales, como pueden ser el embarazo y la lactancia si solo  han centrado  si interés en una figura perfecta? 

Preferiría pensar que bien, pero podría resultar ser una fuente de dificultades y frustraciones. Los educadores, padres y maestros no deberían perderlo de vista.  Y esto lo comento  expresamente porque me quedé pasmada escuchando la  conversación de unas jóvenes adolescentes: completo rechazo a la maternidad y a la lactancia, porque —como decían— es un rollo y un pestiño lo gorda y deformada que se pone una. Que se embarace otra por mí,  fue la joven mas contundente, pues no se refería a ningún problema de fertilidad, sino por una cuestión meramente estética.  Tengo en cuenta que eran adolescentes —que es un parámetro a tener en cuenta—, pero da que pensar.

En estos meses  también he observado las  fotos, escenas y vídeos que se cuelgan y  que me llevó a reflexionar  sobre la intimidad que se comparte en las redes. Encuentro muy desafortunado el que se comparta casi todo en las redes.  ¡Todo no, por favor!  Cada uno tiene su intimidad, sus momentos, su privacidad.  Se desvelan así datos, vivencias, relaciones, estados de ánimo y otras cosas que no deberían de concernir a esos "amigos", que no son tal.  Y que si lo son, además lo está "mirando" mucha mas gente de la que no tenemos cons-ciencia.  

Aquí también  quiero hacer una mención especial. Encuentro una perversión de la palabra amigo en las redes.   Afortunadamente,  se va distinguiendo con  la palabra "seguidores"… Amigo no es cualquiera que ha visto una foto y le gusta. La palabra conocido, está en desuso.  Conocer " de vista", conocemos a mucha gente.  Pero un amigo es algo más. Y buenos amigos solemos tener pocos. Tenemos seguidores, contactos y afinidades. Conocidos. Colaboradores. Compañeros. Amigos. Familia. Y cada cual tiene en valor,  un espacio y unas necesidades; un tiempo de dedicación diferente…  También es cierto, que  las redes han proporcionado contactos que luego han acabado en una buena amistad.  Cada cual saque sus conjeturas.

El tiempo de dedicación…. Un handicap.   Precisamente,  justo  he comenzado un proceso de racionalización y de organización del tiempo que dedico a cada una de las redes con las que  me relaciono… ¡Que distorsion social y familiar!   ¡Vale la pena reorganizarse y reencontrar esas miradas de nuevo! Estaban ahí..., pero estamos tan distraídos mirando la pantalla del móvil, que no nos damos cuenta...



Encontráis  que falta algo al lado de la taza de la imagen?  El móvil, por supuesto. No está.

¡Fuera móviles en la mesa  mientras comemos! No interrumpamos la atención que prestamos cuando estamos hablando con alguien in situ…cara a cara.  Es lamentable que la influencia de las redes nos interrumpa continuamente con nuevos mensajes y posts.  Porque nosotros lo permitimos. Porque nos dejamos llevar por la compulsividad de contestar la llamada o el aviso del tweet, el Fb o instagram.   ¡Fuera móviles de la mesilla de noche en la habitación!  Fuera zumbidos. No es saludable, ni orgánica ni mentalmente.  La calidad de la relación que establecemos con los demás es esencial.  Y el tiempo que nos dedicamos a nosotros mismos también.

El silencio es importante. Nos ayuda a relajarnos, a reflexionar.  Existen estudios que dicen que el cerebro necesita un mínimo de silencio cada día.  Dosificar el uso del móvil y la dependencia que tenemos de esta maravilla de la tecnología es muy aconsejable.  Disminuir el estrés que nos impone el frenesí y el estrés de la vida cotidiana, saturando los pocos momentos en que no estamos pendientes de algo, es ínfimo. Necesitamos un ratito de silencio, de ocio, de no hacer nada. Silencio. 

La inmediatez en las repuestas telefónicas, los wtsps, audios, tweets, Faecbook e Instagram, se ha convertido en una frenética actividad que tiraniza nuestra vida cotidiana.  Secuestran nuestra atención y nuestro bienestar. Desbancan al confort……¿Seguro?

 ¡¡Mentira!!  Precisamente su peligrosidad está en que aprendemos a sentirnos confortables en este bullicio y frenesí compulsivo.  Precisamente — el disconfort—  llega cuando no tenemos el teléfono a mano, cuando no nos llaman, cuando no tenemos ese contacto virtual habitual.  Es  entonces  cuando nos ponemos ansiosos y nos sentimos vacíos. Nos falta algo.  Desorientados  ¡¡No podemos hacer nada!! ¿Es esto normal? No.
Esto también me ha pasado a mi.  Y por ello no he podido menos que reaccionar  a tiempo y reflexionar sobre todas estas circunstancias.  Y compartirlo con vosotros. No queda otra que acotar los tiempos y administrar bien los afectos. No es fácil, pero se puede.

Solo un par de recomendaciones mas:

Si lees, des-movil-izate.  Si charlas con alguien, des-movil-izate y préstale atención. Y  sugiere que haga lo mismo.   Si escuchas música o ves una película, disfruta de ella y des-movil-izate.

Y así como es bueno movil—izarse para realizar acciones y actividades  sociales e interesantes,  para poder hacer otras es  necesario "des— movil— izarse".


"Cons-ciencia tu vida".  "Consciencia tu tiempo".  Preserva tus momentos de intimidad para contigo mismo y para con los demás.  Acota el tiempo  que dedicas a  las redes.  ¡Es saludable!

En fin, la entrada de hoy  ha sido un reencuentro con los lectores que seguís mi blog.  Pude conciliarme con las redes y con otros vericuetos que no vienen al caso…


Aqui os dejo mi pagina de Instagram por si os apetece curiosearla,  😏pero no abuséis…  

@florasmithbcn

#cons-cienciate   #des—movil—izate   #pon-cota-a-tu-tiempo-en-las-redes


¡Hasta la próxima entrada!


viernes, 15 de junio de 2018

¿Escribir…, o no escribir ? ese es el dilema. #loscuentosdeflora


¡Bienvenidos de nuevo a bordo!

La entrada de hoy nos adentra en la navegación nocturna allende los mares y  al más allá...

LA VIDA ES DUELO     ( Fragmentos…)

Nos deslizamos sobre las negras aguas onduladas, coronadas por blancas orlas encrespadas. El susurro del agua que se escinde desde la proa, acaricia la linde de la obra muerta deslizándose por las amuras. El cielo  estrellado y velado por algunas nubes  nos permite percibir  sombras, chasquidos  y burbujeos procedentes de las aguas que están bajo la niebla rastrera.
Los músculos de las piernas se tensionan con el  brusco balanceo del barco y con una mano nos apoyamos en la regala; en la borda. La mirada se fija en las tenebrosas aguas con cierto temor, quizás a  la aparicion  de un monstruo marino ancestral, al que tutela un oscuro emisario de las profundidades obligándolo a sumergirse de nuevo…  Entre la niebla escuchamos el sonido de la rompiente en los escollos  como presagio de infortunios, pues el péndulo del reloj trae horas amargas en su efímero viaje.
La brisa húmeda y pegajosa nos impregna  la piel y nos revuelve el cabello, mientras las velas se tornan sonoras tras algunas rachas de viento. El cabeceo de la embarcación propicia la modorra, pues tras el duro día de trabajo, el cansancio nos rinde. Se releva la guardia; y  la saliente  entra por fin en los aposentos para descansar bajo la cubierta.

Sumida en un sueño agitado, repleto de imágenes inconexas pero inquietantes, abro los ojos en medio de la oscuridad, envuelta en los pliegues de las blancas sábanas que, — con el vaivén de las olas— , me rebujan hacia un lado y hacia el otro.  Los golpes secos de las olas en el pantoque,  revelan que navegamos ahora  de ceñida, contra el viento;  y el murmullo del agua  que se escucha tras la obra viva del barco, que se sumerge cada vez más en un mar bravo, desvela  un efímero silencio en que  la proa sale del agua para caer estrepitosamente de nuevo sobre el agua, provocando otro soberbio pantocazo. Los enseres ruedan y algunas cosas caen al suelo. La angustia me provoca calor en el estómago y una fuerte presión en el costado. Una sensación de ingravidez y mareo.  Desazón. 

Una y mil vueltas. Enroscada  de nuevo en las sábanas, vuelvo a mullir la almohada, sin poder encontrar la cómoda postura que me permita conciliar el sueño, mientras mi mente cabalga cual caballo desbocado sumida en  el miedo, evocando algunas fantasías, recuerdos y otras imágenes visionarias. No es posible dormir y deambulo inquieta por el camarote. Me asomo luego a la cubierta y veo la luna entre las nubes y acaso algún faro lejano. Quizás el señor de las tinieblas… Huele a salitre. Hace frío. Huele a muerte. Y vuelvo al catre aterida de frío.

A duermevela me despierto sollozando. Los sueños han abierto el baúl de los recuerdos y mis seres queridos ausentes se asoman para visitarme entre abrazos. Un halo de alivio me consuela al visualizarlos: abuelas padre, madre, amigos.. y en apenas un suspiro, su recuerdo se diluye sin más, provocándome de nuevo angustia al visualizar imágenes de guerra, miedo, muertos, ahogados y desgracias.  Siento entonces la necesidad de sacar fuera de mí estos pensamientos y estas inquietudes, pero estoy agotada y  vuelvo a sumergirme entre las sábanas. Cierro los párpados en un nuevo intento de dormir. Pero mis pensamientos  luchan entre sí: ¿levantarme y escribir?, ¿o seguir intentando apartar  estos pensamientos —pesadillas interrumpidas—, que tanta desazón me han procurado? Lo cierto es que he de lograr un poco de descanso. Una música martillea mi cerebro.  Una melodía que vuelve una y otra vez  a mi mente con el embrujo de  sus coros... No se qué hacer.



El tiempo transcurre lentamente. Los latidos del corazón suenan en mi pecho. El tiempo perdido para la noche, es ganado por la madrugada. Un dolor de cabeza espantoso todavía añade más confusión a mi dilema. Los ojos me duelen y parece que se hundan en sus órbitas.  Es el duelo. Ese sentimiento tan difícil de gestionar, ya sea originado por una decisión, o por el contrario, por la impotencia ante la muerte. Aprender a dejar ir… Aceptar la ausencia.  Soltar amarras…  (…/…)

                                                                      **********

Una especie de hormigueo recorre mis pies.  Un súbito tirón de la sábana, deja mi cuerpo parcialmente descubierto. Vuelvo a arroparme y de nuevo otro tirón. Y la sábana cae al suelo. Unos toques suaves me provocan un respingo. ¡No puedo más! Y abro los ojos.  ¿Musa?—pregunto con voz trémula—, escudriñando lo que ocurre en la penumbra… Pero no.   ¡Eran ellos!
























Desde que Cenicienta se mudó a vivir al castillo con su flamante príncipe azul, estos ratoncillos buscaron nueva casa y ocupación.  Desde entonces —en esas noches largas y cargadas de intrigas y desazón—, acuden a despertarme para que escriba. Y en vez de hacer vestidos y coser volantes como hacían antaño, se dedican a ponerme el papel en la máquina de escribir, me ordenan el escritorio y me hacen compañía. Yak suele consultar el diccionario. Y Gus me susurra algunas ideas inéditas y divertidas.  Las ratoncitas suelen contarme historias  y  algunos chismorreos sobre los amoríos de las ratonas de su linaje. Incluso  me piden que les arregle sus vestidos, pues las que son costureras andan atareadas reparando y cosiendo algunos  libros antiguos que tengo en la biblioteca.

Así pues, con tal panorama, finalmente decido levantarme. Cubro la mesa con un paño para no ensuciarla y preparo una batea con agua y  algunas vendas de yeso y algunos pigmentos de colores.  Y paso buena parte de la noche arreglándoles los vestidos que se les han roto a causa de sus travesuras, mientras charlo con ellos. Por fin me distraigo. Me olvido de las pesadillas y del duelo.  Y me relajo.

Delante mío tengo a la la troupe de ratoncitos mágicos.  Vuelven de vez en cuando a verme, sobre todo cuando Musa se va de vacaciones. 
Huelo a café… Constanze, — la ratona cocinera de la nobleza—, ha hecho café para todos. Y nos reanima.
Está visto que estos personajes no me van a dar tregua, pues  han encendido la lamparilla del estudio y han colocado mi libreta de notas al lado.  Gus se afana en abrillantar las teclas y Yak me trae el portátil, y corre la vieja máquina de escribir donde está subido Gus, a un lado, a modo de decoración.  Sentados sobre una pila de libros,  ambos se quitan el gorro y  se atusan el mechón de pelo, se rascan sus orejas y el hociquillo  y apoyando sus manitas en la barbilla, mientras esperan  complacidos a que comience a escribir…

Ya no hay  dilema. ¡Escribir, escribir, escribir…!

Nos sorprende el alba con el toque de  la campana. Toca cambio de guardia. Tenemos que  dejaros.



Mi recomendación literaria para hoy es un clásico: Las mil y una noches. Autor anónimo.

¡Hasta la próxima entrada!

viernes, 11 de mayo de 2018

Anhelo de sonidos.

¡Bienvenidos  bordo!


          Amenudo,  la vida nos da sorpresas y estamos predispuestos y demasiado habituados a que no sean gratas, pues las malas noticias abundan.  En  ese mar de vida encrespado y turbulento, frecuentemente nos enconamos en luchar contra las olas y su rugir insuperable y, queriendo nadar a contracorriente impulsivamente, nos agotamos y nos desorientamos. Perdemos la perspectiva.

Afortunadamente, a veces por propia decisión  — y en otras ocasiones de forma fortuita—, ocurre que nos sumergimos bajo  la superficie y entonces apreciamos que  cerca del fondo marino hay mas calma y el estruendo pasa a ser un sonido en off…. El buceo a pulmón libre nos permite deslizarnos suavemente por las aguas  y   observar que la tormenta  quedó allá arriba.  Las aguas nos conducen por sus corrientes y nos mecen con el vaivén de la resaca, menos violenta que las olas, aunque es imprescindible alejarse de escollos, rocas y acantilados.

El  sonido bajo el agua nos adentra en otro mundo. Lo podemos comprobar en una piscina en la que estemos nadando en soledad.  Nadar bajo el agua resulta ser un mundo fascinante, aunque sea por un breve lapso de tiempo—acaso un par de minutos, en que el tiempo adquiere otra dimensión—, en la que  la visión y el oído resultan ser  las percepciones muy intensas, aunque por supuesto, es  la consciencia de nuestra respiración la mas importante, puesto que  nos traslada al aquí y ahora por fuerza, — ya que hemos de controlar la apnea y la espiración dosificada en cada instante—, esos en los que  el silencio y a veces el murmullo, son los que predominan bajo el mar  y que acaparan nuestra atención.   

Nuestra respiración cobra pues un  protagonismo contundente. Vital. Y el sonido y la visión se coordinan, pero en modo fantástico. Nos hechiza.  Sin embargo, sin el sonido, se produce un resultado  diferente.  Podéis probarlo quitando el sonido al siguiente vídeo, si estáis en completo silencio.  El sonido bajo el agua nos relaja  y relaciona con ese medio, sumergiéndonos en una especie de burbuja, que nos aisla del mundo exterior, integrándonos en el medio acuático.




No es de extrañar pues, que los buceadores en una inmersión prolongada— además del aturdimiento que a veces sufren por la proporción del gas de las bombonas de oxigeno y el CO2—, se emborrachen con ese mundo misterioso que está ahí abajo y no quieran abandonarlo. Probablemente  porque al subir a la superficie   habrán de enfrentarse a las olas bravas y volver a rutina diaria, y la segunda— que es la mas cautivadora y habitual—,  es que los atrapa y se quedan embelesados contemplando la belleza intrínseca del mar, sus montañas sumergidas y sus habitantes. Un mundo maravilloso.

Bajo el agua  disfrutamos de sonidos muy específicos, pero sonidos al fin.
Es difícil  vivir, —sin "escuchar el lugar donde estamos"—.  Es difícil vivir sin percibir las señales que — a través de los sonidos, nos alertan e inquietan— o por el contrario,  nos procuran paz...

No obstante, ese murmullo que tanto nos molesta en nuestra vida cotidiana, terrestre y frenética es deseado cuando estamos en una  vasta zona despoblada, donde nos encontramos más vulnerables. Esto nos puede ocurrir en mitad de la montaña perdidos,  o en un desierto, o en medio del mar a merced de las olas.
Es entonces cuando anhelamos escuchar sonidos familiares que nos orienten: voces, campanas, aviones que surquen los cielos, un arroyo de agua,  el canto de una cigarra,  el motor de un vehículo o el ladrido del un perro, o el rumor  de una embarcación. Unos sonidos que nos evocan recuerdos y experiencias. Y nos infunden esperanza.

El sonido nos guía. Nos hace percibir como es y  que es lo que sucede en el mundo que nos rodea.

En ese sentido,  a veces me siento un poco huérfana de algunos sonidos que  me acompañaron en mi infancia, como el toque de campanas de la iglesia, el canto de los gallos al amanecer, la flauta del afilador, y también las voces de algunos locutores de la radio. La voz  y su entonación tienen un potente efecto sobre nosotros.  También  lo tenían antaño las radionovelas  que nos acompañaban por las tardes, cuando mi abuela no podía, o no estaba para explicarme cuentos y aventuras. También mi madre me contaba historias.  Contar… Tradición oral. Ancestral.
Sabiendo de mi afición por escuchar,  mi madre me proporcionó algunos  cuentos que ponía en una gramola o tocadiscos— no recuerdo bien—  y que eran de vinilo y algunos con vivos  colores.


Mi frágil salud  en aquel entonces, me hacía permanecer largos tiempos de reposo en los que no podía jugar, ni correr. Y escuchar los cuentos radiados o las novelas, era una forma de distracción novedosa, que complementaba mi lectura  habitual.  Mas allá de su contenido y de su calidad narrativa, lo cierto es que las novelas o cuentos que emitían por la radio, o los  cuentos en formato vinilo que escuchaba en el tocadiscos, — además de  la música clásica, los cantantes de la época, las zarzuelas ú óperas, — afición que compartía con mi padre y con mi hermano,  suponían un lapso de tiempo valioso y educativo.
Al igual que para mi, la radio supuso  un fiel  acompañante para viudas, mujeres,  enfermos y niños, en una época en que el único canal de  televisión solo se veía durante un par de horas; el resto era una carta de ajuste y la típica nieve que aparece cuando estaba fuera de emisión.

La esperada musiquilla de la radionovela que anunciaba el siguiente capítulo radiado nos hacía parar, o cambiar de actividad, para poder escucharla. Esperábamos cada día la hora de la emisión de tal o cual programa de  radio. Y por supuesto, el de las radionovelas por la tarde. Aprovechábamos entonces para coser, bordar, planchar, pelar las patatas y limpiar las judías para la cena.  O simplemente nos sentábamos a descansar en un viejo sillón orejero, mientras escuchábamos el toque de  las horas del reloj de pared, aquel que estaba recluido en una caja de madera con la puertecita acristaláda y al que dábamos cuerda cada día con una llave, al mas puro estilo  Harrison. 

Aunque parezca extraño — ya que desde entonces han transcurrido cerca de cincuenta años—,  fue por este  motivo que, cuando me ofrecieron editar  mi libro de Entre-TREN-minientos  en formato Audio, no lo dudé. Y aquí está, colmando mis expectativas  tanto en formato CD, como en Apps para móviles y otros soportes para móviles, tabletas y pc.

¡Y aderezados con bonitas músicas introductórias en cada relato!

Creo que estos formatos, recuperados a día de hoy, colmarán las expectativas de muchos oyentes "especiales" vintage, y modernos también.  Quizás con mayor contundencia a los nostálgicos como yo. Un público al que hemos querido dirigirnos especialmente ha sido para las personas que presentan algún tipo de discapacidad o dificultad:

-Para ancianas o personas maduras que no dominan las aplicaciones de los móviles.
-Quizás para enfermos que han de permanecer en el hospital, enredados con los cables de los sueros, que les dificultan coger un libro con comodidad.
-Para personas que padecen dislexia
-Para las personas que tienen problemas de retina y discapacidades visuales de otra índole.
-Quizás  para los que  tengan alguna discapacidad  de movilidad que les dificulte o impida la lectura…

Entre-tren-imientos Audiolibro, sea en CD, o en Apps para móviles y otros soportes, está confeccionado de manera personalizada y con una agradable voz humana, que narra  en castellano los 30 relatos,  a cargo de Carlos Quintero, una voz muy agradable con la que puedes contar y que ha puesto especial  énfasis en la interpretación  del contenido. De la esencia.

¡Aquí no hay robots!

La narración se ha hecho con esmero y aunque la perfección no existe, el aderezo de músicas diferentes y adecuadas al tono, al matíz  y a la temática  de cada relato, — que se anuncia  antes o insertada en cada título— ,  ha sido  elegida personalmente,  y con el deseo de proporcionar al oyente, —un espacio de tiempo grato que le permita  desconectar del relato anterior para poder iniciarse en una nueva aventura en el  relato siguiente—, pues  los 30 relatos son muy dispares e inconexos, lo cual le confiere a este seguimiento musical exhaustivo,  un valor añadido de autor, tanto de la escritora, como del narrador.

Entre-TREN-imientos Audiolibro ya está grabado para  Apps para Móviles, Tablets y Pcs.  y también en CD.

Sea como fuere,  Carlos, Editorial Sonora y yo, ya estamos ya impacientes  por que finalicen los trámites con las distribuidoras y  que  Entre-TREN-imientos Audiolibro pueda entre-tren-eros en ese espacio de silencio, que por un motivo u otro, anheláis llenar con sonidos agradables e historias inéditas y diversas.

¡Disponible en SONOLIBRO  https://www.sonolibro.com/audiolibros/flora-smith/entretrenimientos

Tambien disponible en STORYTEL y SPOTIFY  si estáis suscritos, podéis escucharlos como relatos independientes o canciones numeradas.



¡Hasta pronto!

lunes, 2 de abril de 2018

Tusitala


¡Bienvenidos de nuevo a bordo!

 "No juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas." (Robert Louis Stevenson)

Con el apodo  de Tusitala  ( el que cuenta historias)  los isleños de Samoa, que por aquel entonces —si no estoy equivocada, pertenecía al Reino Unido— , denominaron a aquel viajero y aventurero  de frágil salud, que fue Robert Luis Stevenson (1850-1.894), nacido en Edimburgo. Es el autor de La isla del tesoro, La flecha negra, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde  y el Señor de Ballantrae, como obras mas conocidas, ya que  fue un prolífico escritor, también en prosa y poesía.

A menudo, cuando era niña, me lo imaginaba escribiendo en el despacho de mi abuelo, en actitud concentrada, esgrimiendo su pluma blanca sobre el papel. Pero lo que mas me gustaba era imaginarme a los personajes que creó y que en aquel entonces captaban mi interés con La isla del tesoro.  Jim, era por aquel entonces, mi  colega coetáneo, que con el transcurso del tiempo, fue distanciándose de mis lecturas cotidianas, pero que siempre guardó un lugar y cierta complicidad en mi corazoncito.  Y ahora, a pesar del transcurso del tiempo, sigo viendo a aquel zagal rubio, delgado e inquieto que  imaginé. Por él no han pasado los años. Y  el recuerdo que yo tenía de él y que aún conservo, tampoco.  

Esa es la magia de la lectura.  ¿Cuantos Jim , Silver , o capitán Flint con caras diferentes habrá en  la mente de todos los que lo hemos leído?  El único enlace común con el resto del mundo será la trama y los caracteres que les confirió, la pata de palo, el sombrero, el loro, la isla... Eso es lo que no cambia, porque el propio escritor nos conduce a través  de sus escenas, por las aventuras que describió y que han resultado  una historia inolvidable.

Robert publicó su primera obra a los dieciséis años: Pentland Rising.  Por aquel entonces,  era costumbre que el padre o mecenas editara y comprara todos los volúmenes que no se hubieran vendido en un plazo estipulado con la editora, como así hizo su padre pasado dicho plazo, pues solo había vendido veinte libritos, ya que era una obra breve.

A menudo me pregunto qué es lo que convierte una obra en un referente, en algo especial —  en relación a los lectores— , ya que seguramente el éxito íntimo de Stevenson, probablemente fue engendrarla y escribirla.  Probablemente que ni el propio escritor lo intuye y lo comprueba, hasta que ha transcurrido  un cierto tiempo. Y  quizás ni se sabe porqué es  en aquel momento tan apreciada. No es fácil saber  el porqué el destino encarta el juego  y se saca el As de la manga…

¡La aventura, es la aventura!

El caso es, que con su  interesante historia, confeccionó un espléndido  libro de aventuras, que, con el tiempo evolucionó al formato cinematográfico, en el que se han producido varias versiones de  la película, y que han adaptado a los nuevos tiempos… ¡Si Robert levantara la cabeza!   

Lo que si sé cierto, es  que mas allá de la ambientación y  del atrezzo de los personajes..., el brillo de la mirada de Silver y de Jim siguen estando ahí. ambién lo he visto reflejado en la mirada de mis hijos, que conocieron la obra también, en otros formatos diferentes. Además.




La isla del tesoro ha dado juego a innumerables versiones desde su creación, abarcando desde las  escenas mas amables destinadas al público infantil hasta las  escenas mas sanguinarias que ilustran una trama muy elaborada  y de calidad como la moderna  Blacksails, la famosa serie que ha acaparado el entusiasmo de todos los piratalovers  que conozco, en los que me incluyo.




Lo sorprendente es que ninguna  de las versiones versión ha conseguido desvirtuar ni borrar de mi mente la lectura original y la ideación  personal de los personajes que leí en mi infancia. La paradoja es que siendo la misma historia, mi memoria no  las  ha emborronado y me gustan todas las versiones que están perfectamente separadas en mis recuerdos.  ¿Os pasa algo parecido? No obstante para mi es relevante en cualquier novela, leer primero el libro y luego ver la película. Ahí se transmite -o no- la empatía entre el escritor y el lector y  se posibilita la magia donde, tú como lector te imaginas  a esos personajes y los haces tuyos: en el papel.  Las películas son geniales pero tienen el inconveniente de que si has visto la película ya pones esas caras al libro cuando lo lees. La magia  que supone ir descubriendo a sus personajes se desvirtúa.

Siempre me ha sorprendido la extensa obra de Stevenson, pues comenzó a escribir a temprana edad, pero murió muy joven. A los dieciséis ya había publicado y aún dejó una obra póstuma a medio hacer, cuando falleció a los cuarenta y cuatro años.  Y no puedo menos que pensar en el buen ritmo de escritura que  debió de llevar, a pesar de sus enfermedades, de sus estudios y  de sus viajes, y  lo comparo con los escritores noveles, con mis compañeros y conmigo misma, que siempre vamos arañando  tiempo para escribir y para aprender. 

La mayoría de las veces,  probablemente son la inspiración y el entusiasmo por algún tema que  motiva al escritor a dedicar un tiempo intensivo para realizar su obra. Probablemente es la ilusión por moldearlo y darle forma— , la que espolea al autor a no levantarse de la silla sino es para comer a deshoras  y atender sus otras necesidades fuera de los tiempos que habitualmente destina a sus actividades cotidianas, mientras crea y define la obra.

En las tertulias con algunos de mis compañeros, lo hemos  hablado y en muchos casos coincidimos. Ni comes bien, ni vas a dormir a horas regulares, ni te relacionas con una normalidad  horaria con los tuyos, mientras estas construyendo la obra. A los compositores de música les ocurre algo parecido.  La escritura,  y sobre todo las correcciones, te abducen. Mientras estas sumergido en tu obra, la relatividad del tiempo la compartes con Einstein, a quien algunas ocasiones te parece ver sentado a tu lado, junto a tus  personajes. 

Precisamente vengo de tomarme un café con Jim y con el Loro — que, hartos ya de tanto ir y venir del fuerte al barco y viceversa, han dejado a John Silver en la playa, junto a la barca. Y  han decidido venir  un rato conmigo —el Loro sobre mi hombro—. El avispado psitáceo  se está acomodando sobre mi jersey mientras tuerce la cabeza erizando las plumas.  Y observa  con interés las letras que aparecen en la pantalla, emitiendo unos grititos guturales. Afortunadamente no sabe leer. Podría liarla parda,  si pudiera repetir lo que escribo...

¡Temiendo estoy que escuche un audiolibro!


¡Hasta la próxima entrada!